Los personajes cinematográficos celebran cosas divertidas, trágicas y oscuras… como en El Rey de la Fiesta

CIUDAD DE MÉXICO.- Como la vida real, El Rey de la Fiesta no festeja a un sólo género cinematográfico, porque los personajes celebran cosas divertidas, trágicas y oscuras, principalmente de dos protagonistas, los gemelos Héctor y Rafael, interpretados por el actor Giancarlo Ruiz.

“Creo que también es una película que si se quiere catalogar en dónde está, estaría a lo mejor en medio entre el cine independiente de autor y el comercial, porque no hay a dónde meterla; espero que eso juegue a su favor y que a la gente le guste esa frescura”, reflexiona y desea su director y guionista, Salomón Askenazi.

Es una cinta mexicana que se enfoca en un hombre cincuentón que vive una crisis de identidad, aburrido de su trabajo, que apenas es soportado por su familia y aprovecha un accidente para suplantar a su gemelo, quien es mucho más relajado, excéntrico, que se niega a sentar cabeza y sigue de fiesta perpetua.

Héctor poco a poco se libera de sus ataduras, descubre lo que su familia realmente piensa de él, comienza a sentirse más libre y finalmente se acerca más a su hija.

Tras algunos días de vivir de esta manera, las consecuencias de este intercambio de identidad comenzarán a salir a la luz, teniendo impacto directo en las personas cercanas.

Giancarlo Ruiz, el otro en la entrevista vía Zoom sobre la película que se estrena este jueves, destaca de la crisis de identidad que todos nos cuestionamos en dónde estamos, las decisiones que tomamos, si es el camino correcto, si es el trabajo que queremos y si se está con la pareja que queremos:

“Todas estas situaciones siempre están como presentes en cada uno y el reto o lo complejo era poder hacer a los hermanos, pero muy diferentes y marcar muy bien esa diferencia para que en el momento donde Héctor se hace pasar por Rafael, pues pudiera jugar más con las similitudes de ellos.

“Entonces, hay momentos incómodos, de risa, serios, fuertes y tenía que suceder eso, porque la cuestión emocional de gemelos es muy fuerte y arraigada. Él pasa por una crisis de no estar contento con su vida y al tener esta situación que le permite explorar a través de los ojos de su hermano, pues es donde empiezan a surgir muchas cosas”.

Resalta que Héctor vive una implosión de muchos años, porque no es muy bueno con sus emociones, no sabe cómo sacarlas y a través del cambio de identidad salen como una explosión; “entonces, eso es como lo divertido o lo que me llamó la atención de poder entrar en esta complejidad de hermanos”.

Y Askenazi explica que el filme tiene ciertas libertades artísticas para ahondar más en la mente de los protagonistas, con la intensión de que el público entre poco a poco en las diferentes capas que tiene la película y la disfrute más:

“Aunque tengan la edad que tengan los personajes, creo que es un tema que a cualquier edad puedes experimentar y no sé si es una película que se siente joven o no, pero creo que al final tiene ciertos recursos narrativos, de edición y fotografía que sí podrían ser como bastante innovadores”.

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