Las conferencias mañaneras son un ‘reality’ en el cual se exhiben sin pudor lambiscones y oportunistas

¡Audiencia pública…!

Por RAFAEL CARDONA

Presentada en sus inicios  para  compartir el parte de novedades del Gabinete de Seguridad del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, la conferencia de prensa matutina de aquellos años devino rápidamente en un ejercicio de propaganda y siembra de temas en la agenda política, para hacerle contrapeso y ganarle espacio mediático al locuaz presidente Vicente Fox, cuyo fracaso más estrepitoso fue el desafuero del gobernante de la capital del país.

Desde entonces la convocatoria matutina a los medios,  tiene como ya muchos lo han señalado, diversas facetas: es una especie de “town hall”; esto es de ágora. Es también un “reality” en el cual se exhiben sin pudor lambiscones y oportunistas, algunos con credencial y otros con disfraz de periodistas o  “similares”  de periodistas.

“Blogueros, tuiteros, “standuperos”, sacaplanas, acrídios del pasado venidos a más por su obsecuencia y lagotería; señoras de otoño tardío con la mano extendida para recibir el viático, veteranos de batallas perdidas,  jóvenes ambiciosos en la ruta de la abyección, amigos a quienes el tiempo ha desconocido, antiguos compañeros de viaje, conductores de TV en  busca de su eterno Doctor Livingston, menesterosos con ínfulas de importancia de siete a nueve  y de cuando en cuando ingenuos cuya fe los lleva a creer  –o al menos compartir–. las respuestas previsibles.  

En la mañanera de cada día, en la cual es posible “reportear” sin moverse de la silla, hay ocasiones para el reclamo discreto o airado, la firmeza de una postura o la impostura sin firmeza. Hay de todo y para todos. 

La conferencia se va convirtiendo en ocasiones en una audiencia pública. Y algo así ocurrió ayer con la maestra Denisse Dresser,  cuya intervención vale la pena consignar. También las respuestas a sus palabras, en estos tiempos de confusión:

PREGUNTA: Buenos días, señor presidente. Denise Dresser, orgullosamente de Reforma y la revista Proceso.

Estoy aquí por Sergio Aguayo, un hombre de bien, acosado judicialmente por el exgobernador priista Humberto Moreira. Pero su caso lo trasciende, se juega la libertad de opinar, de cuestionar y de discrepar de todos. Un juez de la Ciudad de México quiere obligarlo a pagar 10 millones de pesos por escribir una opinión crítica de Moreira, como las tantas que usted expresó cuando era líder opositor.

Usted prometió que las peores prácticas del pasado habían terminado, pero la semana pasada, hace unos días, se filtraron documentos de trabajo de la Fiscalía General de la República donde se proponen una serie de reformas para seguir acosando a periodistas, incluyendo revivir la difamación como un delito que podría ser castigado con cárcel, algo que ya se había eliminado después de la persecución de Lydia Cacho por denunciar la pederastia y la corrupción.

Entonces, mi pregunta: ¿usted aquí, frente a nosotros, frente al país, se compromete a que su gobierno, su partido, su movimiento no impulsarán leyes que permitan acosar judicialmente a periodistas y perseguir a personas que no piensan como usted?

¿Se compromete a que no se hará un uso faccioso del aparato del Estado para perseguir una persona como a veces parecería que ocurre desde esta tribuna?

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Pues lamento mucho, Denise, que me confundas con los gobernantes anteriores.

INTERLOCUTORA: No lo confundo, simplemente estoy exhibiendo el hecho de que su gobierno trabaja con insumos para una reforma judicial y se parecen a mucho de lo que se hacía en el pasado, señor presidente.

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Para empezar, lo que dices no es cierto, no tengo nada que ver con la supuesta reforma.

INTERLOCUTORA: Pero el fiscal general de la República, Alejandro Gertz, sí.

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: El fiscal general, en el caso de que sea cierto ¿sí?, es autónomo, creo que eso sí lo sabes.

Y ya no es el tiempo de antes, de la simulación. Yo no estoy acostumbrado a tirar la piedra y a esconder la mano, yo doy la cara. Tengo diferencias con el conservadurismo. Ahora que se pelean en el caso, por ejemplo, de Moreira del PRI, Calderón del PAN, nada más voy a dar un dato que sí puedo probar: Quien exonera a Moreira es Calderón, lo hace la procuraduría, sí…”

El ríspido diálogo siguió y no lo reproduzco íntegro por falta de espacio, pero lo interesante es cómo un espacio informativo se convierte en una oportunidad de  polémica  y cómo el Señor Presidente lo resuelve todo con el poder de la palabra. 

“…A diferencia de los conservadores, nosotros tenemos ideales, tenemos principios, pero sobre todo nos importan mucho el aplicar el principio de que la política es un imperativo ético, nos importa mucho la moral pública; el conservadurismo, su doctrina es la hipocresía. Entonces, somos distintos, somos diferentes, eso se va a ir entendiendo”.

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