Elba Esther… Ovidio… Distractores

Y SEGUIRÁN-. Sin preguntas de por medio y con evidente interés de distraer la atención popular y mediática acerca de altos índices de delincuencia e inconformidades por desaparición de órganos autónomos, AMLO sacó de la chistera casos de Elba Esther Gordillo y liberación de Ovidio Guzmán.

Dando por cierta la versión del presidente Andrés Manuel López Obrador de dar personalmente la orden de liberar a Ovidio, hijo del Chapo Guzmán, externada en su visita al estado de Morelos, -donde ignoró olímpicamente al gobernador Cuauhtémoc Blanco-, se deduce sin temor a equivocación, que tanto el mandatario como Durazo mintieron en su momento. 

MENTIRAS-. En octubre de 2019, cuando se registra el caso del “culiacanazo”, consistente en detener en un fraccionamiento residencial de esa ciudad a Ovidio Guzmán por parte del ejército mexicano, de inmediato surgieron versiones de las que la conclusión evidente fue la desventaja numérica y estratégica del gobierno para enfrentar a la delincuencia organizada de Sinaloa. 

Una fue que el secretario de Seguridad Ciudadana Alfonso Durazo fue notificado del hecho y enterado quiso informar al presidente López Obrador, cuyo celular no pudo recibir la llamada, ante lo cual los uniformados y Durazo decidieron liberar a Ovidio, pues éste los advirtió que de no hacerlo, podría generarse una lucha sanguinaria de la que seguramente se perderían vidas. 

Pasaron los días y el mandatario aceptó que respaldó la decisión de los cuerpos de seguridad y se confirmó plenamente cuando Durazo “bajo protesta de decir verdad”, dijo en su comparecencia ante el Senado de la República que la liberación del hijo del Chapo fue acordada por los elementos que antes habían participado en su detención, sin mencionar para nada al presidente del país. 

En cambio en Cuernavaca el mandatario sin pregunta de por medio casi presume que fue decisión suya el liberar “el presunto delincuente. Días antes también informó que ni había muerto ni había sido detenido el Mencho. Vaya interés presidencial en abordar asuntos de esta naturaleza. 

ELBA ESTHER-.Otro asunto fuera de la agenda de giras presidenciales, fue la petición de AMLO para que la profesora Elba Esther Gordillo, de una vez por todas, hable acerca del fraude electoral que ,-según el presidente-, se cometió en la elección presidencial de 2006, cuando el entonces Instituto Federal Electoral le dio el triunfo al michoacano Felipe Calderón. 

La petición a Elba Esther Gordillo así como la liberación de Ovidio Guzmán, dos cosas del pasado, son evidentes distractores ante la preocupación nacional por asuntos de capital importancia, pues da la casualidad que las “profecías Gatell” no llegan al aplanamiento ni por equivocación. 

Espere, pues con el acercamiento de elecciones, vendrán más distractores, al tiempo

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