Política exterior

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UEN PUNTO-. El que México se haya levantado de la mesa donde se trataban asuntos relacionados con la política interna venezolana que busca disminuir las tensiones sociales que han cobrado vidas de opositores al régimen de Nicolás Madura, sin duda fue un acierto.

Obvio que el canciller Luis Videgaray consultó, como de ser, el paso a dar pero fue su iniciativa.

VENEZUELA-. Cuando llegó a la Secretaría de Relaciones Exteriores, el 4 de enero de 2017, hace escasamente año y 20 días, tras su discutida influencia para que Donald Trump visitara nuestro país aún como candidato a presidente de la Unión Americana, Luis Videgaray dijo con humildad al tomar posesión del cargo “vengo a aprender” de este gran equipo.

Ha sido un secreto a voces que Videgaray es un experto en finanzas, por algo en 2014 fue declarado el mejor secretario de Finanzas del mundo. Desde Hacienda maniobró para que Trump viniera a México, desde luego con el aval presidencial pero con un evidente descuido hacia la entonces titular de la dependencia Claudia Ruíz Massieu, que guardo silencio institucional.

Renunció como secretario de Hacienda luego de la vorágine mediática en su contra por los desplantes de Trump en México pero sobre todo en su país, pero el tiempo demostró que el hoy presidente yanqui mintió una y mil veces sólo para avanzar en sus propósitos electorales que finalmente le dieron resultados al vencer a su contrincante Hillary Clinton.

Meses después, el 4 de enero de 4017, Videgaray regresó como secretario de Relaciones Exteriores y los observadores le detectaron dos cosas, la humildad de reconocer desconocer mucho de la política exterior de nuestro país y lo tajante que fue al puntualizar “no será candidato a la presidencia de la república”.

En política exterior Luis Videgaray aprendió mucho y pronto pues nuestro país ha tenido que estar, opinar e intervenir en muchos asuntos delicados tanto en el continente como en el viejo mundo, con opiniones favorables a su desempeño.

El caso Venezuela era para negociar varios países, entre ellos Mëxico, para que las próximas elecciones presidenciales se hicieran con acuerdo de las partes, una el presidente Maduro y sus incondicionales que son su Asamblea Constituyente y hasta el poder judicial; la otra, las distintas fuerzas opositores que han perdido a muchos de sus líderes, encarcelados o muertos.

El adelanto unilateral de la fecha de la elección “dentro del primer cuatrimestre del año”, y donde el presidente Maduro de inmediato se puso “a las órdenes del pueblo si así lo quiere”, para ser candidato, es lo que objeta la oposición y…México se levantó de la mesa, bien por Videgaray.

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