CIUDAD DE MÉXICO.- Andrés Manuel López Obrador negó haber avalado la chicanada por la cual se amplió de dos a cinco años le período de gobernador para su amigo Jaime Bonilla en Baja California.

-Se me caería la cara de vergüenza si me hubieran consultado y yo hubiera aprobado la decisión de los legisladores de Baja California.

Sin embargo, no la descalificó y dejó todo en manos de las autoridades correspondientes -la última instancia es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)- la solución del caso.

Se escudó en su calidad moral:

“Confiamos en que las autoridades competentes van a resolver la situación en Baja California, al haberse aprobado prolongar el periodo de mandato del Gobernador. La ventaja es que ya no hay influyentismo y espero no nos confundan porque ya no somos iguales”.

-No exageren -pidió durante la conferencia rutinaria.

El lunes por la noche el Congreso de Baja California modificó la Constitución del estado para permitir que se viole el mandato del TEPJF, que determinó la elección de julio para un mandato de solamente dos años.

Sin embargo, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el propio Bonilla -amigo de López Obrador y su anfitrión cuando ha ido a ver a los Padres de San Diego, en California- promovieron la ampliación del período.

Esto ha desatado una tormenta nacional y críticas de todos los sectores porque ven en Baja California el ensayo de reelección para López Obrador en el 2024, cuando debe expirar su mandato presidencial.

El dijo también que hay un cambio en el modo de gobernar.

“En un sistema presidencialista, el presidente tiene mucha autoridad, influencia y se usaba muy mal esa influencia, pero ahora ya no existe eso. Es más les diría nunca lo he hecho ni en la oposición”.

Y repitió su permanente discurso: “Por eso no van a poder con nosotros, tenemos ese escudo que es nuestra autoridad moral”.