La verborrea de México ya hartó a Estados Unidos el dicho de Landau: ‘Esto no puede seguir así’

ESTO YA NO PUEDE SEGUIR ASÍ

Por Rafael Cardona

Por la inabarcable red circula profusamente un video (editado) en el cual Christopher Landau, embajador de los Estados Unidos, dice en tono de molestia mayor, en una más de las inútiles reuniones sobre control de armas y asuntos de seguridad en la frontera: esto no puede seguir así.

“…Hay muchas reuniones pero realmente lo importante es que tengamos resultados; que hayan operaciones y que no solamente haya palabras, porque esto no puede seguir así… leo los titulares de los diarios aquí en México sobre algunas de las cosas atroces que están pasando; no podemos continuar… como sociedades no podemos aceptar lo que esta pasando… no puede ser solamente cuestión de diálogo… es algo deprimente, francamente. ¿Qué es lo que se propone ahora que es (sea) distinto de lo que se ha hecho hasta ahora?”

Nada. La nada es el universo vacío. La negación, el espacio favorito de la demagogia.

Hace algunos años Hanne Teller cobró fama planetaria con su libro “Nada”. Una alegoría del desinterés del mundo contemporáneo y la superficialidad de la vida sin sentido.

El desencanto, la falta de proyectos, metas y rumbo.

“…Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así́ que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo…”

Posiblemente muchos en el gobierno actúan como si fueran personajes de ese relato absurdo. Principalmente Alfonso Durazo, el secretario de Seguridad, cuya verborrea incontenible al parecer ya hartó al gobierno de Estados Unidos.

Si bien las palabras del embajador reproducidas arriba están evidentemente editadas (no falsificadas), la queja y el basta ya de Landau sí fueron expresadas de manera menos abrupta, pero igualmente contundente. La embajada las reproduce. Y más allá del almíbar  de las buenas formas, quedan los conceptos:

“…Hay muchas reuniones, pero realmente lo importante es que tengamos resultados.

“Y en eso estamos enfocados también, que haya operaciones y que no solamente haya palabras.  Porque esto no puede seguir así para ninguno de los países.

“Estuve en Washington en diciembre pasado para pasar unos días ahí y estuve en una fiesta de Navidad.  Me presentaron a una pareja más o menos de mi edad, muy linda pareja.  Diez días después, la anfitriona de la fiesta me mando un email para decirme que se había muerto el hijo de 16 años a causa de sobredosis de drogas.

“Es un problema importantísimo.  Yo sé que eso también pasa en México.

“Yo leo los titulares de los diarios aquí en México sobre algunas de las cosas atroces que están pasando aquí y no podemos continuar. Como sociedades, no podemos aceptar lo que está pasando. Por eso estamos aquí. No estamos aquí para hablar nada más, estamos aquí para dar resultados…

“…Es algo deprimente francamentever varios archivos históricos, que hace 10 años, que estuve viendo, había reuniones de alto nivel entre el Gobierno de Estados Unidos y México sobre este mismo tema de las armas.

“Y no sé qué habría pasado entonces, pero es algo urgente y para mí es una pasión ver cómo podemos cooperar, no solamente en reuniones y en visitas, pero en acciones concretas”.

“…Por cierto, dentro de un esquema estratégico de alto nivel de cooperación, pero es muy importante que todos ustedes aquí en todas partes de esta mesa, forman parte de este programa porque sin ustedes no vamos a tener éxito.

“No es algo que podamos decidir desde la Cancillería, la Embajada, desde Washington, desde la Ciudad de México “esto lo vamos a hacer”, si ustedes quienes están en la frontera misma no están en el mismo programa, nunca vamos a tener éxito”.

Y así pasan los años y los problemas crecen y se agregan, se complican, se tuercen los caminos y se pierden el tiempo y las oportunidades.

—Todo es un gran teatro que consiste sólo en fingir y en ser el mejor en ello”, dice Teller en el ya citado librito.

Pero mientras México echa sobre la mesa la carta de las armas, otros delitos y crímenes horrendos, en los cuales no se usan las “armas-pretexto” –cuyo contrabando inunda de sangre al país y provee a los cárteles de insumos para la violencia–  ocurren ante los azorados y dolidos ojos de todos.

La oleada de feminicidios –en cuya comisión se usan los puñales, las cuerdas, los golpes de puño y pié; el estrangulamiento a mano limpia, la sevicia abusiva contra mujeres, niños y niñas; los delitos sexuales y todo ese catálogo de horror para cuyo ejercicio no se necesitan las armas de los traficantes–, ha puesto en estado de alerta y sicosis a la población cansada de la violencia contra las mujeres.

Las mujeres gritan, alzan los puños, marchan por las calles y se enfrentan a la sordera del gobierno cuya capacidad defensiva supera a sus oportunidades de solución de un problema.

Para el Señor Presidente y su séquito, la protesta femenina –sea por falta de guarderías o medicamentos; por la supresión del seguro médico, por la violencia cotidiana, por una fiscalía cuya ineptitud consiste en abolir la categoría delictiva del feminicidio y luego dar marcha atrás a regañadientes—, es una sucia maniobra de la derecha golpista.

El crimen existe por la existencia del neoliberalismo. De seguro Caín era neoliberal y Abel era populista.

Y si hay quejas por el castigo financiero a las organizaciones donde se atendía a cientos de mujeres con problemas de cáncer mamario, es el neoliberalismo salinista el promotor de la queja.

Y si se cierran los refugios –pocos y mal atendidos de por sí–, para mujeres en condiciones vulnerables frente a la intolerable violencia doméstica, son los residuos mefíticos del Fobaproa quienes alientan la protesta.

El Señor Presidente se pone de ejemplo.

Él vivió años y años en el campo alambrado de la barricada y la protesta social sin romper ni siquiera un vidrio. No se cuentan en esta historia el daño patrimonial a la actividad comercial en Reforma o las pérdidas de  la Comisión Federal de Electricidad por rebeldía de pagos.

En el primer caso (Crónica) “…hubo pérdidas económicas por más de 7 mil millones de pesos, despido de más de 3 mil  trabajadores, así como la desaparición de negocios y ruina de muchos patrones.   

“Hoy, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera (Canirac) y la asociación de comerciantes Procéntrhico, A.C, coinciden en que el bloqueo de 47 días en el corredor Reforma-Centro “fue la muerte” para el sector…”

En el segundo caso, hace apenas unos meses se anunció: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cancelará la deuda a más de seis mil usuarios que han firmado el acuerdo “Adiós a tu deuda” en el estado de Tabasco.

“Al iniciarse el mes de junio (2019)Tabasco cuenta con la tarifa IF, considerada la más baja del país, tras lograr un acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que permitirá finalizar una deuda de 11 mil millones de pesos que generó el movimiento de Resistencia Civil, hace 24 años, iniciado por el propio López Obrador”.

Obviamente resulta más barato reponer cristales rotos o puertas y muros dañados en los monumentos y edificios públicos.

Hoy por hoy la oleada feminista es la única fuerza social fuera del control absoluto del gobierno de la República. Todo lo demás ha quedado sometido, menos las mujeres, hartas del sometimiento.

Y va para más.

Pero lo único  visible ahora es el atasco del gobierno frente al tema de las mujeres. La convocatoria a un día de parálisis femenina se le ha atragantado como una espina en el gaznate.  La respuesta ha sido errática y muestra la intransigencia autoritaria para reconocerles a los demás el derecho genuino tantas veces ejercido en el propio camino para llegar al poder.

Si el estalinista David Alfaro Siqueiros, inmortalizó la tesis central de la izquierda con su famoso, “no hay más ruta que la nuestra”; la Cuarta Transformación nos dice: …no hay más marcha que la nuestra, yo soy la verdad y la protesta, míos son el poder y la gloria.

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