La crisis del sargazo en el Caribe mexicano, tan desdeñada por el gobierno como otros problemas anteriores cuya solución principia por ignorarlos hasta ver si se resuelven solos, empezó, sin embargo, a ser materia de la autoridad marítima armada, desde el 7 de mayo, cuando el secretario Rafael Ojeda recibió la orden de atenderlo, para no fomentar negocios privados en la recolección o aprovechamiento de las algas.

Hasta el momento ni los marinos han tenido tiempo para algo significativamente importante en el afán de evitar la arribazón de macroalgas a las costas y playas; ni existen los barcos ofrecidos, ni las lanchas “sargaceras” han sido botadas de ningún astillero. Las cosas están exactamente igual. O peor.

Y la mancha avanza y avanza por el enorme lago Atlántico, formado por estas gigantescas manchas, cuya extensión supera la de varios países europeos.

En junio, el presidente dijo:

“…Lo del sargazo es un asunto menor y lo voy a ejemplificar, en la CDMX se recogen diariamente 13,000 toneladas de basura y el sargazo significa recoger 341,000 toneladas, estamos hablando del 3% de la basura que se recoge en la Ciudad de México…”

No pus si…

El mar de los Sargazos, cuya mejor descripción conoceremos ahora, gracias a Julio Verne en sus 20 mil leguas de viaje submarino, parece ahora haberse engrandecido. Ya no es la zona misteriosa en la cual se atascaban con espanto de desgracia los navíos primitivos para fomento de leyendas de buques fantasmales tripuladas por cadáveres y cosas por el estilo.

Ahora el mar se amplía, quizá en cumplimiento de la profecía de Verne, quien dijo: “…Por encima de nosotros flotaban cuerpos de todo origen, amontonados en medio de las hierbas oscuras, troncos de árboles arrancados a los Andes o a las montañas Rocosas y transportados por el Amazonas o el Mississippi, numerosos restos de naufragios, de quillas y carenas, tablones desgajados y tan sobrecargados de conchas y de percebes que no podían remontar a la superficie del océano… día llegará en que estas materias, así acumuladas durante siglos, se mineralizarán bajo la acción de las aguas y formarán inagotables hulleras…”

¿Pero cuáles eran los límites del enigmático Mar de los Sargazos donde desaparecían barcos y tripulaciones, como en el otro tiempo ocurrió con el Triángulo de las Bermudas?

“…El mar de los Sargazos, hablando propiamente, cubre toda la parte sumergida de la Atlántida. Algunos autores han llegado incluso a mantener que las espesas hierbas de las que está sembrado las ha arrancado de las praderas de ese antiguo continente.

“Es más probable, sin embargo, que esas masas herbáceas, algas y fucos, arrancadas de las orillas de Europa y América, hayan sido arrastradas hasta esa zona por el Gulf Stream.

“… Ésa fue una de las razones que llevaron a Colón a suponer la existencia de un nuevo mundo. Cuando los navíos del audaz explorador llegaron al mar de los Sargazos, navegaron no sin dificultad en medio de estas hierbas que detenían su marcha, con gran espanto de las tripulaciones, y perdieron tres semanas en atravesarlas….

“…Tal era la región que visitaba el Nautilus en aquel momento. Una verdadera pradera, una tupida alfombra de algas, de fucos, de uvas del trópico, tan espesa, tan compacta que la roda de un navío no podía desgarrarla sin gran esfuerzo. El capitán Nemo no quiso arriesgar su hélice en esa masa herbácea y se mantuvo a algunos metros de profundidad.

“El nombre dado a esta zona del mar viene de la palabra española «sargazo» aplicada a estas algas, que son las que principalmente forman este banco inmenso de hidrófitos, cuya formación es explicada así por el erudito Maury, autor de la Geografía física del Globo:

«La explicación que puede darse me parece resultar de un experimento de todos conocido. Si se colocan en un vaso fragmentos de tapones de corcho o de cualquier cuerpo flotante y se imprime al agua de ese vaso un movimiento circular, se verá cómo esos fragmentos dispersos se agrupan en el centro de la superficie líquida, es decir, en el punto menos agitado.

“En el fenómeno que nos ocupa, el vaso es el Atlántico, el Gulf Stream es la corriente circular, y el mar de los Sargazos, el punto central en el que vienen a reunirse los cuerpos flotantes. »

Pero mientras la literatura nos llena de ensoñaciones, la realidad nos cubre de pastos marinos putrefactos de mefítico hedor, de pestilencia parduzca.

Pero pasa nada, pasa nada…

 

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