El gobierno lleva a México al nivel de Haití, Venezuela y Nicaragua al negarse a evaluar a los alumnos

CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha colocado a Mexico la nivel de Bolivia, Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela al rechazar la evaluación de los alumnos de secundaria.

Pese a ello, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) está dispuesta a apoyar a las naciones que quieran participar en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA).

Hasta el momento 112 países están comprometidos con este propósito y México, cuya secretaria de Educación Pública es Delfina Gómez, no ha participado si continuará en este esfuerzo para superar la enseñanza.

Al llegar en 2018 el primer titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma, actualmente embajador en Estados Unidos, informó su propósito de continuar con esta evaluación.

La OCDE no ha recibido ninguna información a este respecto y desde su introducción en el 2000, ningún país de la OCDE se ha retirado de la prueba PISA. México ha sido uno de los pioneros en PISA, participando activamente en el desarrollo e implementación de este estándar global de éxito educativo desde que se implementó por primera vez en el año 2000. 

A lo largo de los años, la prueba PISA ha arrojado información invaluable sobre la calidad y la equidad de la educación en México y quizá de manera más importante, ha enfocado la atención pública sobre la urgencia de mejorar las oportunidades educativas de las comunidades más marginadas.

La prueba PISA ha permitido realizar un seguimiento detallado sobre el progreso educativo, ha mostrado una ruta hacia la mejora de la educación y ha puesto énfasis en el costo de largo plazo de no hacer nada -en detrimento de la economía y la sociedad de México.

Mientras la pandemia erosiona la educación y profundiza gravemente las múltiples deficiencias y desigualdades de los sistemas educativos en el mundo, este tipo de información se ha vuelto cada vez más crucial para asegurarse de que el futuro de los y las estudiantes y profesores no se vea comprometido, particularmente de aquellos que viven en mayor marginalidad.

No se puede mejorar lo que no se puede medir.

Alrededor del orbe, los países han redoblado el empeño para adaptar e implementar PISA en medio del difícil contexto de la pandemia y más países que nunca se han sumado a este esfuerzo este año.

La siguiente ronda de la prueba PISA incluirá no sólo a todos los 37 países que integran a la OCDE, sino a una cifra sin precedentes de 50 países y economías que no son miembros, además de 25 en proceso de preparación para la siguiente prueba.

Es decir que 112 países y economías del mundo se han comprometido con el propósito común de la prueba PISA. 

Con excepción de Bolivia, Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, todos los países del continente americano participan o se preparan para participar en PISA.

La OCDE está lista para hacer lo que haga falta para ayudar a los países a movilizar los recursos necesarios e implementar la prueba de manera exitosa.

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