Videgaray: ¿para quién opera?

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Recién en una espléndida entrevista –muy en su estilo crítico, agudo mesurado- de Ciro Gómez Leyva a Alejandro González Iñarritu, le preguntó al cineasta: “¿Sigues pensando un año después que la invitación a Donald Trump para traerlo a México fue una traición a México? ¿Lo sigues pensando un año después, o fue una reacción….al día, emotiva?” La respuesta fue contundente “No, no, no. Yo creo que fue un acto de tal irresponsabilidad el haber invitado a un precandidato y haberle dado una validez y haberlo invitado a una casa oficial…fue un acto de una irresponsabilidad brutal”. Ciro insistió: “¿Lo sigues pensando igual? ”Sí y los resultados, las consecuencias, los resultados están a la vista. Podemos hacer un recuento, una entrevista de dos horas de lo que sucede, en dónde estamos ahora, fue un acercamiento y un desencuentro muy desafortunado”.

Y no le falta razón a González Iñarritu; el desastre fue mayor y tuvo consecuencias en los dos frentes; lo hemos comentado en este espacio, la derrota de Clinton se debió a tres causas fundamentales, hoy validadas por la misma Hillary en su libro autobiográfico, testimonial y autocritico que está por presentar y del que se han conocido fragmentos: la filtración del luego defenestrado James Comey Director del FBI sobre los correos electrónicos, desmentida cuando ya había causado daño letal a la campaña; una mala planeación de la estrategia -de campaña- que descuido estados claves en votos electorales; y antes de los enunciados, la visita de Trump a Los Pinos, que lo legitimó como un potencial presidente. Tampoco hierra –González Iñarritu- en el imposible control de daños, el gobierno federal está colocado contra la pared sólo viendo pasar las órdenes ejecutivas y decisiones del “invitado” con trato de Jefe de Estado a la residencia oficial, sin atinar a dar respuestas, claras, contundentes y sobre todo dignas.

Como ya es historia reciente y conocida; el responsable “oficial” de tan estólida decisión, Luis Videgary –uno de los tres “concilieris”, socios y cómplices…políticos de Peña Nieto, que parecen ser quienes están cavando su tumba, los otros dos son el compadre Miranda y el “cajero” Ruiz Esparza- renunció al cargo que ostentaba de Secretario de Hacienda el 7 de septiembre, muy a su pesar el presidente anunció haberle aceptado la renuncia; días después, el 22, en entrevista a Radio Fórmula reconoció “Luis en el marco de esta visita, tuvo un gran desgaste, sin duda había sido un actor que se había involucrado en el arreglo que habíamos hecho con el equipo de campaña del candidato Trump para poder tener este acercamiento”; en realidad en esa ocasión y en las recientes el presidente Peña ha pecado de omisión al no puntualizar que Luis de Videgaray es el principal Cabildero de Trump en su gobierno.

En este contexto y ante la presión –posible- del yerno de Donald, principal socio de Videgaray; luego del triunfo del fascista y racista y la enorme satisfacción del presidente –Peña-, las condiciones se dieron para correr con cajas destempladas a la sobrina de Carlos Salinas, Claudia Ruiz Massieu de Relaciones Exteriores, donde ocupaba un lugar sin pena ni gloria y menos capacidad de decisión; en su lugar fue colocado el “Virrey” Videgaray, quien regresaba por la puerta grande a descomponer todos los escenarios, desde el de enfrentar con dignidad las agresiones de Trump, hasta el de la sucesión presidencial, desplazando nuevamente al Secretario de Gobernación Osorio Chong y perfilando como en los tiempos de De la Madrid, al “hermano” Meade o al “discípulo” Nuño; como es de suponerse de inmediato se convirtió en el poder tras el trono en Palacio Nacional.

Ya entronizado y entrado en gastos, Videgaray le ha impreso a la alguna vez reconocida política Exterior de México, un activismo degradante; tres botones de muestra validan el desgaste; tratando de presumir de lo que carece, se puso a dar lecciones de democracia al régimen de Nicolás Maduro, que no es que no las merezca aunque ya no tenga remedio, el tipo es un dictador; sin embargo, en sintonía con la línea del Departamento de Estado Norteamericano, en la reciente Reunión de la OEA celebrada en Cancún, sin cabildear un consenso, intentó imponer una resolución condenatoria y la formación de una comisión para impulsar el diálogo entre las partes en conflicto en Venezuela; el “oso” fue mayúsculo, la iniciativa fue rechazada por mayoría de votos y la respuesta de Delcy Rodríguez en ese momento su “par” venezolana fue lapidaria.

Luego recién, argumentando un “enorme compromiso” con la no proliferación de armas nucleares, el gobierno de México declaró persona “non grata” al embajador de Corea del Norte Kim Hyong Gil y le otorgó un plazo de 72 horas para abandonar el país; vía un comunicado la cancillería fijó su posición “México reitera su pleno respaldo a la labor del Consejo de Seguridad de la ONU para alcanzar la desnuclearización de la Península Coreana y asegurar el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional”; y agregó que “en los últimos meses Corea del Norte ha cometido flagrantes violaciones al derecho internacional y a las resoluciones de la ONU al realizar ensayos nucleares y lanzar mísiles con tecnología balística de largo alcance”; concluyendo “la actividad nuclear de Corea del Norte es un grave riesgo para la paz y la seguridad internacional y representa una amenaza creciente para las naciones de la región incluyendo a aliados fundamentales de México, como son Japón y Corea del Sur”.

O sea ahora resulta que de pronto le brota a México un sentimiento de “purismo nuclear”, muy en sintonía con las amenazas de la Casa Blanca, de la que, si hubiera congruencia, a su embajadora sería a la primera que habría que expulsar, ya que los Estados Unidos son el país con el mayor arsenal nuclear regado por todo el mundo; y ya para ripley en el colmo del desaseo, el Canciller Videgaray salió a decir que se mantenían inalterables las relaciones diplomáticas con Corea del Norte y todos felices y contentos.

Para cerrar con broche de oro sus contradicciones, evidenciando su doble discurso de cabildero de la Casa Blanca; después de reunirse con un grupo de dreamers el martes en los Ángeles, Videgaray argumentó “Sería una pérdida importante para Estados Unidos, en mi opinión respetuosa, enviar al extranjero de pronto esta cantidad de talento, de energía, de creatividad”; para luego reconocer “cada vez que me he reunido con dreamers y les he preguntado lo que quieren, no he encontrado uno solo que no responda de manera inmediata que se quiere quedar en Estados Unidos, con seguridad”; la pregunta que surge es ineludible ¿para quién opera el Canciller Videgaray?

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh

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