UNAM… Iglesia… Intelectuales… Etcétera

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TODOS.- Oidores de que es tiempo en que todos participemos en los esfuerzos por la reconstrucción nacional, urge integrar un órgano cúpula en el que la sociedad civil sea la supervisora número uno. La iglesia no debe dejarse al margen por su evidente influencia.

Esta reflexión no es propia sino una síntesis del sentir de un escritor de altos vuelos, comprometido sincero con las causas, de un líder con fuerza real entre sus representados y un purpurado destacado de la iglesia católica, los tres pidiendo el anonimato para no ser mal interpretados pero interesados en aportar ideas y esfuerzos para reponernos de los sismos.

¿Nadie objetaría crear un órgano ad laterem a las instancias gubernamentales responsables de la ejecución operativa de la reconstrucción. Este órgano no sería burocrático sino un auténtico supervisor de la acción gubernamental, únicamente con tres o cinco elementos de evidente fama pública dentro de los intelectuales, de funcionarios de la UNAM, de la iglesia y otros sectores más.

No olvidar a personalidades de las entidades afectadas pues nadie mejor que ellas conocen la situación de sus paisanos del medio rural o urbano, pues no debe caerse en el error de que sólo los famosos de la capital del país deben ser tomados en cuenta. La fama citadina no basta para garantizar buenos resultados, ignorando el sentir de los lugareños que es fundamental.

La reflexión de los interlocutores surgió por el hecho de que el gobierno tiene tantos frentes para atender reconstrucción de viviendas, carencia de servicios, surtimiento de víveres y demás, que muchos afectados terminan por confundirse e ignoran ante qué dependencia o autoridad acuden para exponer quejas o fallas.

La importancia de este triunvirato o quinteta con las etiquetas y representación de la UNAM, la iglesia católica y la intelectualidad, evitaría o cuando menos abatiría los altos índices de desconfianza que aumentan a la par de las hojas del calendario, cuando se empiezan a registrar incumplimientos como los de los partidos políticos que prometieron el oro y ni el moro llegó.

Para gobierno federal, gobiernos estatales y organizaciones no gubernamentales u ONGS, que en ocasiones son las más exigentes o desconfiadas en eso del manejo de recursos, -que para efectos de la reconstrucción se anuncian en millones-, el organismo que encabezarían la UNAM, la Iglesia y los intelectuales sería punto de referencia para todo.

Los interlocutores buscarán que esta propuesta llegue a las altas esferas del gobierno, con la esperanza no solo de verlo con buenos ojos sino de aprobarlo y ponerlo a trabajar a la brevedad tan pronto se seleccionen a sus integrantes.

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