Trump no puede prescindir de los mexicanos

¿Promesas de campaña?, me parece que no, Donald Trupm dijo ayer en una entrevista televisada que “expulsaría a unos 3 millones de indocumentados” de territorio estadounidense, entre ellos a quienes tienen procesos penales.

El tema migratorio es interesante en la política del presidente electo de los Estados Unidos y lo es porque no dice que va a expulsar a todos los mexicanos, sino solamente a quienes tienen procesos con la ley o bien no tienen documentos legales para estar allá.
Donald Trump tampoco puede prescindir de los mexicanos que legalmente están en el poderoso país vecino, porque ellos representan una fuerza laboral que difícilmente los gringos van a poder suplir con domésticos. 
El problema para México, es que nos van a devolver a unos 3 millones de compatriotas que no tienen nada qué perder ni allá, ni acá. Sin embargo el problema más grave de la campaña de Donald Trupm, es la percepción generalizada de que, para los gringos, latinos y mexicanos o musulmanes, somos unos indeseados.
Y eso ha soltado el racismo en todos los niveles: en el súper mercado, en las escuelas públicas, en las calles, en los bancos, en todos lados leemos en las redes sociales actos discriminatorios en contra de mexicanos, latinoamericanos y musulmanes.
Al grito de “construye ese muro”, los gringos despiertan un racismo no visto en los Estados Unidos desde tiempos anteriores a Martin Luther King, un hombre de color, asesinado en Memphis por defender los derechos civiles.
No sé si Mr Donald Trump haya medido el peligro que su discurso racial despertó en una nación considerada la más poderosa del mundo, no por méritos económicos o políticos sino por su arsenal militar, capaz de someter por la fuerza a cualquier nación del mundo.
La Alemania de Hitler no era tan poderosa como los Estados Unidos de hoy y esa prepotencia sentida por los gringos de estos días, se está desbordando en todos los niveles de la sociedad a un grado que puede resultar extremo y con extremo me refiero a que connacionales indocumentados puedan perder la vida a manos de locos fanáticos nacionalistas, que los ven como a animales dañeros a los qué hay que darles caza.
El muro, dice Trump, va y además que lo pagaremos nosotros lo cuál es una falacia; seguramente y como dijo Rudolph Giuliani, destinarán recursos de seguridad social (salud, vivienda, educación) ocupados hoy en los migrantes para levantar su barda.
Y qué bueno que levanten ese muro y que sea muy alto para que los gringos no se den cuenta cuando México, como nación soberana crezca económica y políticamente hacia el sur, hacia centro, Suramérica y el Caribe, donde tenemos socios comerciales que comparten no sólo la lengua, sino milenios de cultura y enormes riquezas naturales.
Quizá  la construcción del muro, sea la mejor noticia para México para liberarnos del yugo económico de los Estados Unidos y voltear hacia el sur y hacia oriente, Asia por ejemplo que tiene un mercado de unos 2 mil millones de personas.
Esa economía China, una de las más poderosas del orbe, construiría para nosotros el tren rápido de Querétaro, cosa que no les gustó mucho a los gringos y por tanto el proyecto se detuvo. ¿Acaso necesitamos de los estadounidenses para crecer?.
Trump es una amenaza para el mundo y para México en especial, eso hay que convertirlo en una oportunidad, o aguantarnos a que nos sigan humillando.

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