Por Eleazar Flores

ACOSTÚMBRESE-. De hoy en adelante váyase acostumbrando a que nuestras futuras autoridades hoy le digan una cosa y mañana otra, será sopa del día, como los cambios de opinión del presidente norteamericano Donald Trump. Allá y acá, los mandatarios tienen disculpa adelantada.

Por hoy la relación está con la no visita de Trump el primero de diciembre. AMLO lo entendió.

La información de que el presidente norteamericano no vendrá a la asunción a la primera magistratura del país de Andrés Manuel López Obrador la dio ayer por la tarde el propio presidente electo, luego de haber recibido una llamada telefónica del presidente Trump. Ya será en otra ocasión, por ahora se quedaron con las ganas de recibirlo.

Eso sí, el señor Trump le informó a su homólogo López Obrador que en su representación vendrá el vicepresidente yanqui, por lo que de alguna manera se cubre la expectativa. Como en el equipo de MORENA todo hay que justificar, a costa de lo que sea, el acomodaticio senador zacatecano Ricardo Monreal dijo que no hay problema pues en ocasiones las agendas no coinciden.

La imposibilidad de la visita del presidente Trump a México el primero de diciembre es buena, cuando menos les volverá a sentirse mortales a las figuras principales de la cuarta transformación que todo les venía saliendo bien pues en su lista de invitados especiales el próximo primero de diciembre ya era abultada. Mandatarios de Europa y América Latina podrían venir.

¿Y MADURO?-.La ausencia del presidente Trump podría abrir, en principio, la visita del presidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo nombre ya ha sido citado en la lista de invitados al evento del primero de diciembre. Las evidentes diferencias de personalidad entre Trump y Maduro hacían pensar que difícilmente coincidirían en nuestro país.

La oficina de Marcelo Ebrard, quien no se caracterizas por ser discreto, ha sido la responsable de adelantar la lista de invitados especiales a la ceremonia del cambio de gobierno. Ojalá y no se les crucen las antenas a Ebrard y su equipo, como sucedió en la ceremonia casera del pasado martes 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, donde el mandatario electo ignoraba a quien oír.

Este tipo de “detalles” se evitan con la intervención del Estado Mayor Presidencial, responsable de orientar al mandatario en turno los puntos donde estar, los pasos que debe dar, las personas a las que debe tener cerca o lejos y hasta una sugerencia respetuosa para saludar o no a determina das personas o grupos.

Pronto habrá más cancelaciones y también confirmaciones. Ojalá y haya buen ceremoniero el primero de diciembre.