WASHINGTON.- Donald Trump está a salvo… por ahora.

No será enjuiciado por haberse olido con Moscú o Vladimir Putin durante las elecciones para dañar la campaña de la demócrata Hillary Clinton y, en consecuencia, alzarse con la victoria en 2016.

El fiscal especial Robert Sl Mueller entregó sus conclusiones de 22 meses y no encontró ninguna liga entre Washington y Moscú para favorecer la victoria presidencial del Partido Republicano (PR).

Deja abierta, eso sí, con suficientes pruebas la duda sobre la actuación del presidente de Estados Unidos para obstruir la justicia a fin de no ser involucrado en muchas acciones comprometedoras, tanto como candidato como mandatario.

Tras darse a conocer el resultado, hubo reacciones diversas.

Los demócratas no se conforman con las cubro hojas del informe y prometen continuar la batalla para demostrar el cuestionable comportamiento tanto de Donald Trump como de los republicanos.

En cambio, el presidente está eufórico.

Según él, las conclusiones del fiscal especial significan una «exoneración total» y calificó de «vergüenza» el proceso que ha marcado su presidencia, su mandato y también su conducta como empresario.