AUTORIDAD INDECISA-. Evasivas e indecisiones prevalecen en la autoridad capitalina para combatir o cuando menos abatir la contaminación ambiental…y para variar, convidan la culpa del fenómeno al estado de México, -lo que es cierto-, pero deberían extenderla a Puebla y Morelos e incluso Hidalgo y Tlaxcala. El motivo: vehículos de esos lugares también “invaden” la CDMX.

Ciertamente aplicar el “hoy no circula” a vehículos de determinadas placas como se venía haciendo no es la solución pero ayudaría mucho a disminuir esta contaminación, fenómeno cíclico de cada temporada de calor como ésta que estamos viviendo o sufriendo, pero más en la CDMX.

RUTINA-.Como capitalino usted verá en su recorrido diario al trabajo o de retorno a casa, que atrás, adelante o a los lados de su vehículo, ve otros conductores cuyas unidades llevan placas, en primer lugar del vecino estado de México y seguramente después de Morelos, Puebla e Hidalgo dado que muchas personas trabajan en la capital del país.

En menor grado se ven vehículos con placas de los estados de Hidalgo y Tlaxcala y mucho menos de Michoacán y Querétaro. Sobre todo vehículos de las dos primeras entidades “ayudan” a elevar los índices de contaminación y en menor grado de las tres últimas. El derecho al libre tránsito es inobjetable, tanto como hacerlo por cuestiones laborales como puede ser el caso.

En honor a la verdad, también hay muchos capitalinos que por cuestiones laborales en los sectores público, privado, o de otra índole, “invaden” con sus unidades a otras ciudades como Toluca, Cuernavaca, Puebla, Pachuca y demás. Hasta ahora no se oyen quejas de las autoridades de estas ciudades en contra de los “chilangos” y que bueno que así sea.

Pero abatir la contaminación debe limitarse no solo a regular la circulación vehicular de coches particulares dado que la mayor contaminación de motores la producen las unidades de servicio público sean autotransporte de pasajeros y preferentemente de carga, aquí sí urge que las autoridades de las entidades del centro del país actúen, no solo las de la CDMX.

Debe evitarse también caer en el sobado recurso de “hacer estudios”, tan inefectivos como las “carpetas de investigación” en las fiscalías. Tampoco el otro recurso de culpar a las autoridades anteriores, lo urgente no puede esperar y evitar o abatir la contaminación es urgente, inaplazable pues está de por medio la salud de casi 25 millones de mexicanos de la meseta central.

Hasta los más comprensibles propietarios de vehículos claman por implantar ya no solo la contingencia, también disminuir la circulación de unidades de acuerdo a las placas, como venía sucediendo antes.