QUEJA PRESIDENCIAL-. Como ha venido sucediendo un día sí y otro también, el presidente Andrés Manuel López Obrador se quejó de los medios que no destacaron ayer la disminución de la inflación y si en cambio la baja de producción de petróleo. ¡Qué sensibilidad!.

Pensé que también se iba a quejar por el silencio de casi todos los noticieros de la televisión nacional que omitieron los reclamos, insistentes pero respetuosos, de una reportera del sureste cuando le advirtió al presidente no salir con sus cifras alegres pues ella tenía otras relacionadas con inseguridad, homicidios, y en general todo lo relacionado al México rojo.

Fue a estas alturas cuando el padre de la curta transformación dijo “no, no, no, yo tengo otros datos” y de ahí nadie puede contradecirlo. Tenga o no otros datos el presidente, la gente se queda con la semi aclaración pero los lectores de prensa escrita saben que en esa discusión no tan esteril mandatario-prensa, pone a todos en su lugar.

Cuando la información oficial insiste en que no hay escasez de medicamentos los mismos noticieros de televisión se encargan de desenmascarar esa mentira oficial, con quejas no solo de enfermos hospitalizados, también de personal médico y paramédico de hospitales en varias entidades del país, que claman para que los surtan de jeringas, toallas, cubre bocas etc.

Fenómeno parecido sucede en el Instituto Nacional de Migración cuando los elementos que se quejaron por desatenciones ante la carencia de servicios elementales como sanitarios, camas para descanso y demás, el titular del organismo Francisco Garduño Yáñez los llamó “fifís”, hecho ante el cual el presidente dijo que el funcionario se iba a disculpar…y minutos después lo hizo. Bien.

SOSPECHOSISMO-. Ningún elemento de peso para sospechar, únicamente la maldita casualidad de que los jueces que antes anunciaron suspensión de los trabajos en el aeropuerto de Santa Lucía, hayan cambiado de opinión tan pronto se han enterado del sentir presidencial de que a dicha obra se oponen “los conservadores” que se sintieron afectados por el frustrado en Texcoco.

El juzgado que opinó que no había condiciones para la construcción del aeropuerto y dictó suspensión definitiva, ahora levantó el castigo, incluso liberando el ángulo de no afectación a posible zona arqueológica en la que incluso se han encontrado piezas antiguas. Imposible pensar que haya mano negra en este cambio de opinión, usted sabe que los jueces son incorruptibles.

¿Entonces qué pasó?, se pregunta el quisquilloso don Teofilito, quien no tiene terrenos comprados baratos en Texcoco pero lamenta tanto desperdicio al suspender una obra que sería el tercer aeropuerto más moderno y grande del mundo.