Soy hipertenso

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TOMO PASTILLAS-. Ante la situación que padecemos todos los mexicanos, unos más y otros mucho más, terminamos siendo hipertensos, con o sin certificado médico de por medio. No me diga que usted está tranquilo ante problemas crecientes de inseguridad, violencia, carestía y demás.

Usted y yo no somos candidatos por lo que nuestra hipertensión pasa a último término, pero la de AMLO preocupa, pues aún controlada con pastillas es algo irreversible. ¿Qué dirán sus filias?. Lo del examen de conciencia es religiosamente chistoso pero la certificación física y mental de los candidatos podría proceder, lástima que el derechista INE lo haya parado en seco.

Créame que la confesión del tabasqueño que nadie se la pidió, de consumir diariamente un coctel de pastillas para controlar su hipertensión por si lo hacen enojar sí que cobra relevancia pues para nadie es un secreto que a diario es entrevistado por los medios que cubren sus giras y alguna pregunta incómoda le puede provocar muina que le altere la tensión.

Con todo y que a diario se lanza contra la “mafia del poder”, Andrés Manuel López Obrador no está expuesto a la inseguridad que los otros 120 millones de mexicanos la sufrimos. Su numeroso séquito con el que recorre el país se encarga de que al tabasqueño no le falte nada, mucho menos su coctel de pastillas. El empleo de mariguana para las reumas lo sabrá de oídas ¿o no?.

INFARTO-. No obstante haber pasado algunos años, nadie olvida el infarto que sufrió López Obrador del que presume haber superado totalmente. Sin ser médicos, usted y yo sabemos que los infartos en una persona son tan impredecibles como los temblores en la tierra o las erupciones del Popocatépetl. Los primeros se pueden tratar pero hasta ahí.

Ni hacer mal fario pero en serio, simpatizantes y opositores seguro calculan lo que podría pasar si un candidato de cualquier partido se enferma en plena campaña. En Tamaulipas hace seis años asesinaron al candidato a gobernador Torre Cantú y una semana antes entró al quite su hermano Hegidio. En los setenta un candidato secuestrado ganó sin hacer campaña y fue gobernador.

Le hablo del entonces omnipotente camionero guerrerense Rubén Figueroa Figueroa, liberado después por las huestes de Lucio Cabañas y gobernó su estado.

Como órgano rector de los comicios en lugar de parar en seco el INE debería promover que los candidatos presidenciales se hicieran exámenes médicos y mentales, tomando en cuenta que alguno de los tres asumirá la presidencia de la república dentro de 11 meses y 20 días, por lo que un certificado médico integral no sobra, da tranquilidad.

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