CIUDAD DE MÉXICO.- Con mayoría calificada de 437 votos a favor, el Pleno de la Cámara de Diputados avaló el dictamen que modifica el artículo 74 de la Constitución, donde queda estipulado que no podrá haber partidas secretas en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

El dictamen, que fue remitido al Senado de la República para sus efectos constitucionales, da prioridad a los principios de máxima publicidad sobre los recursos públicos y destierra del orden constitucional la posibilidad de gastos con este carácter.

Y fortalece las atribuciones constitucionales exclusivas de la Cámara de Diputados en materia presupuestaria, lo que se enmarca en el principio de control y fiscalización de los recursos de la Federación, y refrenda la facultad de decidir el objeto y cuantía del gasto público, además, elimina recursos discrecionales a través de las partidas secretas en el PEF.

De acuerdo al documento, se destaca que la existencia de partidas secretas corresponde a un régimen bajo el sistema presidencialista, donde la concentración del poder y las facultades unipersonales en la figura del Presidente de la República permitían imponer sus condiciones, tanto en la toma de decisiones políticas como económicas del país.

El documento argumenta que a lo largo de la historia estas partidas secretas han servido como la caja negra del presupuesto nacional, el lugar donde se depositan cuantiosos recursos de ingresos federales para ser gastados en condiciones de completa discrecionalidad del Presidente de la República y que le facultaban autorizar el incremento de gastos ya presupuestados o crear nuevas erogaciones no previstas.

Durante fundamentación del dictamen, la presidenta de la Comisión de Puntos Constitucionales, Miroslava Carrillo Martínez, señaló que es fundamental romper con las inercias históricas e impulsar nuevas concepciones de lo que significa la asignación y el ejercicio del gasto público, “bajo las condiciones de democracia y transparencia, rendición de cuentas efectiva y la fiscalización para México”.

El diputado promovente de esta iniciativa, el morenista Pablo Gómez acusó que, durante largos años estas partidas no fueron utilizadas por los secretarios de Estado, sino directamente por el Presidente de la República sin ningún acuerdo escrito de él mismo, así que las entregaba a quien quería y cuando quería.

«Coincidentemente, el Presidente tenía más gastos cuando había elecciones que cuando no las había (…). En 1989, el primer año de gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, la partida secreta era de 102 millones de dólares y al término de su sexenio, de 190 millones de dólares”, aseveró.