Rutas, escapes, cómplices

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Como si fuera un episodio de serie de interminable misterio policiaco, los mexicanos seguimos en el suspenso de la vida diaria la estrambótica figura del “señor de los méritos abundantes”, don Javier Duarte de Ochoa y su esposa, la desalmada Karime (para usar un adjetivo propio de don Gabriel García Márquez para quien se gastaba con la mano en la cintura dos millones de pesos semanales en Sak’s de Santa Fe), y en esta crónica de una captura anunciada nos venimos a enterar de cómo los millones seguían bailando y se estremecían con un rugido mayor al registrado en el Zócalo de la ciudad de México con motivo del centenario de Pérez Prado durante el gran festejo mambero de todos los mambos habidos y por haber.

—“¡Ahhhhh!”, pujaba el gran cara de foca para alentar a la orquesta de limpios metales y perfectas percusiones.

Hoy sabemos cómo Duarte de Ochoa Salió de los estudios de Televisa, en Avenida Chapultepec, renunció, impuso a Flavino, se escabulló en un helicóptero, se fue de Veracruz y con la agilidad propia de los obsesos, anduvo de salto en salto, de mata en mata hasta llegar a Guatemala (por Tecún Umán y Tijuanita) y ahí prosiguió con la cautela propia de su insegura condición hasta caer en el primero de los defectos: confiar en la familia.

Y no por traiciones internas sino porque es muy sencillo vigilar a los cercanos, pues lo siguen siendo a pesar de todos los pesares, y entonces (no pueden huir todos al mismo tiempo) si se busca un extremo de la cuerda irremediablemente se llega a la otra punta del cabo y eso ocurrió sencillamente, según lo relata el Director en Jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR; Omar García Harfuch en su conferencia en la embajada mexicana, la cual por cierto ya sabe de prófugos, pues a ese mismo lugar se fue a esconder, el “Indio” Emilio Fernández (equivocadamente, pues el embajador Federico Barrera Fuentes lo trajo a México) cuando escapaba de la justicia tras asesinar a un hombre en Ocampo, Coahuila en el año 1976.

En fin. A esta historia le faltan todavía muchos capítulos.

De la información publicada ayer por CRÓNICA, destaco estos párrafos:

“… indicó (GH) que fueron ubicadas las personas encargadas de proporcionar los inmuebles en los que permanecía Duarte y se localizaron diversas propiedades en el residencial Alto Valle y en la ciudad de Antigua.

“También se tienen identificados números telefónicos y vehículos relacionados con las personas que apoyaban a Duarte desde la Ciudad de México con la logística para su estancia y traslados en Guatemala, donde no tenía una estancia migratoria legal.

“Durante las investigaciones se pudieron conocer diversas compañías de aerolíneas privadas que brindaron servicios en la región, las cuales eran las encargadas de trasladar a Duarte de Ochoa a diferentes puntos de Guatemala”, refirió García Harfuch.

“Tras señalar que Duarte llegó a Guatemala, por vía terrestre, desde los primeros días de noviembre del 2016, el investigador indicó que el 10 de noviembre fue detenida una persona en el aeropuerto de Tapachula, Chiapas, con dos pasaportes apócrifos cuyas fotografías tenían las características de Javier Duarte y su esposa, Karime Macías, con nombres diferentes, así como con siete mil 500 dólares americanos…

“…Los funcionarios de la PGR enfatizaron que aún no se pueden revelar nombres de quienes ayudaron a Duarte, porque sigue en proceso la investigación.

“Los familiares que intentaban reunirse con Duarte al momento de su aprehensión, esto es, sus tres hijos (de 4, 10 y 14 años de edad), su cuñada y el esposo de ésta, José Armando Rodríguez Ayache, Alberto Elías Beltrán, así como su esposa, Karime Macías, quien ya le acompañaba, no están sujetos a investigación…

“…La familia no tiene ninguna solicitud de detención provisional dentro del proceso de extradición que se está llevando, por lo que ellos están libres, no tienen ninguna situación de enfrentar la justicia mexicana, entonces ellos pueden moverse libremente en México y en el país que corresponda, no hay ningún problema por parte de ellos”, dijo el subprocurador”.

Una de dos: o la captura se logró, en momentos de aprovechamiento electoral evidente, merced a una negociación con Duarte a cambio de información, declaraciones de culpabilidad, y demás, por impunidad para su familia, o alguien tiene un ataque de amnesia en la PGR, porque precisamente los excesos de Duarte se lograron gracias a una red de complicidades de la cual formaba parte su familia directa y parte de la parentela.

Javier convirtió a su “familia” en su famiglia. Pronto ese panorama va a cambiar. Una celda tamaño familiar.

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