Reventadores, sabotajes y espontáneos

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Más allá de si hay o no justicia poética –un grupo hace callar a Andrés Manuel en Nueva York y le muestra una foto suya con el Abarca de Iguala–, es justo reconocer la obra de esos justicieros contra la demagogia como una provocación reventadora. Bienhechora, quizá, pero de notorio sesgo inducido.

Para quien ignore a estas alturas el hecho le comparto esta información cuyas dimensiones y significado harán felices a muchos detractores del tabasqueño y meterán en un  estado de furia a otros tantos de sus seguidores y devotos:

“ (La razón) Andrés Manuel López Obrador suspendió un mitin que realizaba en Nueva York, luego que un grupo de personas interrumpiera su discurso en protesta por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

 

“Los manifestantes reclamaron su presunta relación con el ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre y el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca.

 

“Con pancartas y fotografías en donde se observa a los personajes abrazados por el tabasqueño, un grupo de manifestantes interrumpió la asamblea en la que López Obrador anunciaba la denuncia en contra del muro y las políticas migratorias de Donald Trump.

 

El líder de Morena permitió a una joven que pasara al frente y se colocara a lado, pero los simpatizantes de AMLO comenzaron a gritar “Que se baje” y “Traidora”.

 

“Los gritos de los presentes en contra de la mujer y de las peticiones de que se retirara del lugar, ocasionaron que el aspirante presidencial llamara a la calma: “no, ahí está bien, ahí está bien, aquí a mi lado”.

 

“Este es un acto donde se ejerce la libertad, nosotros no tenemos nada que temer, el que no tiene nada… Pueden actuar con libertad. No pasa nada, esto es lo más importante, la libertad”, dijo López Obrador para tratar de calmar a los manifestantes”.

 

Obviamente esa protesta fue “sembrada”. Inducida o teledirigida, lo cual no es para asustar a nadie, mucho menos a un experto en provocaciones de ese tipo.

 

Lo notable en este caso es la coincidencia. El sabotaje se produce a los pocos días de la llamada , la clarinada, diría alguien de Andrés Manuel para terminar con la obra de hundimiento del Partido de la Revolución Democrática, cuya crisis más reciente se expresa en la pendencia por la coordinación del grupo senatorial, cuya falsa unidad se reventó primero con  la adhesión de Miguel Barbosa a Morena y sus afanes electorales y luego con su renuncia y la designación de oíros dos coordinadores, una por parte del Comité Ejectutivo (Barrales), la senadora Dolores Padierna y otro, metido con el calzador del madruguete, (Raúl Morón).

 

Andrés Manuel fue a Nueva York con el más reciente y ya casi intolerable pretexto: los migrantes. Pero en México había abogado por otra migración, la de los militantes. Pocos días antes había dicho:

 

“(Vanguardia).- El presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pidió a Alejandra Barrales Magdaleno, líder nacional del PRD, dar el paso para la unidad de ambos partidos de izquierda.

 

“Tras una asamblea informativa en Atzalán, Veracruz, el tabasqueño fue cuestionado por la prensa sobre las recientes declaraciones de Barrales en las que abre la puerta para la unidad de las izquierdas, incluida Morena. López Obrador respondió:

 

“Pues ya que dé el paso y deje de estar ayudándole a los de la mafia del poder. Si tiene convicciones.

 

“El que está a favor de la corrupción no se va a salir del PRD, ni se va a salir del PRI, ni se va a salir del PAN, los que están por la corrupción; los que están por un cambio verdadero, por la transformación de México, los que piensan en el pueblo, los que quieren se acabe la pobreza y la marginación en México van a unirse a Morena”, expresó”.

 

En esas circunstancias López Obrador se convierte una vez más e el eje de los movimientos políticos  actuales. Todo gira en torno suyo. Las pendencias de la izquierda; la preocupación de la “mafia” por sus avances y la exhibición de sus múltiples y crónicas contradicciones.

 

ARBITROS

 

Por primera vez en mucho tiempo los pájaros derribaron una escopeta. La soberbia y jactanciosa Federación Mexicana de Futbol dobló las manitas y no hizo nada del otro mundo, simplemente aplicó sus propios reglamentos y mandó un año a la banca a los futbolistas golpeadores de silbantes.

 

Se paró la huelga del pito (y no es albur).

 

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