CIUDAD DE MÉXICO.- Por los casi 312 kilómetros de longitud del poliducto Tuxpan-Azcapotzalco fluyen diariamente 170 mil barriles de combustible, lo cual convierte a esta vía de distribución de energéticos en una de las más vulnerables de Pemex para el robo de hidrocarburos, tan sólo en enero pasado, en el transcurso de una semana, fue saboteada en al menos cinco veces esta red; la intención fue evitar y retrasar el abasto de gasolinas a la Ciudad México y la parte de la zona metropolitana.

Desde enero el poliducto es vigilado las 24 horas por personal de la Secretaría de Marina (Semar), quienes por aire y tierra despliegan un operativo para impedir el robo de combustible, además de custodiar a técnicos de Pemex al momento de realizar trabajos de mantenimiento o reparación de las tuberías dañadas por la acción de grupos delincuenciales.

A lo largo del día y la noche, desde el Centro de Estudios Superiores Navales en la Ciudad de México, sin precisar un horario como parte de la estrategia de vigilancia, despegan helicópteros  Mi-17 y  Black Hawk –este último equipado para maniobras nocturnas– para realizar recorridos de hasta cuatro horas en busca de vehículos o personas que presumiblemente pudieran estar robado combustible o detectar puntos en los cuales se registran fugas o tomas clandestinas a lo largo del poliducto.

La agencia Quadratín México acompañó a la tripulación de la Marina en un recorrido por 90 millas náuticas, sobrevolando las poblaciones de mexiquenses de Ecatepec, Otumba y Acolman; la demarcación  hidalguense de Ciudad Sahagún y Coatepec en Veracruz.

El protocolo de revisión desde el aire inició en la Terminal de Almacenamiento y Distribución de Azcapotzalco, posteriormente a mil 500 pies del altura el Mi-17 de la Marina se desplazó por la ruta del poliducto, ya que de acuerdo a la estrategia de Paz y Seguridad del Gobierno federal, con los sobrevuelos y la presencia de las Fuerzas Federales en zonas del llamado huachicol se busca disuadir la operación de bandas delictivas.

En distintos puntos del ducto se observó a la brigadas de Pemex realizando maniobras, siempre resguardados por marinos, militares o agentes de la Policía Federal (PF), quienes tienen la instrucción de proteger de cualquier agresión al personal de la paraestatal.

Desde el aire, el piloto, copiloto, ingeniero de vuelo, mecánico y artillero observan caminos, parajes, predios urbanos, torres, cuerpos de agua y arena que rodean al poliducto, y la vez son la visión desde las alturas de las fuerzas armadas que se encuentra destacados en alguno de los 16 campamentos y células móviles que en tierra se encargan de patrullajes y cuidado de la infraestructura.

Por el amplio rango de visión y la velocidad con la que despliegan las aeronaves de la Marina se pueden ubicar con mayor facilidad vehículos sospechosos o grupos de personas que se encuentren concentrados sobre la línea de distribución de Pemex.

En caso de detectar alguna actividad sospechosa, el capitán de la aeronave notifica al personal terrestre para que se desplace a la zona de alerta y al mismo tiempo que se brinda apoyo aéreo a las patrullas que solicitan la intervención de algún helicóptero ante una maniobra o situación de riesgo a lo largo del Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México, que son las entidades por donde cruza el poliducto.

En lo que va de año el despliegue de los marinos ha logrado detectar 117 tomas clandestinas en todo el país, en patrullajes aéreos y terrestres.

Quadratín