GUADALAJARA, Jal.- Es el cuento de nunca acabar.

Tras tres semanas de cerrado y con gran vigilancia ordenada por Andrés Manuel López Obrador, este domingo fue abierto el poliducto Salamanca-Guadalajara y, ¿qué cree usted?

Lo cerraron de inmediato porque ya había tomas clandestinas.

¿Quién informó a los huchicoleros, si el «corrupto» Enrique Peña Nieto y sus colaboradores se fueron del poder, del gobierno y de Petróleos Mexicanos (Pemex) el 30 de noviembre?

El robo fue detectado de inmediato en el kilómetro 78 del tubo por el cuerpo de inspeccionó montado por el gobierno del estado de Jalisco, reveló el mandatario Enrique Alfaro.

Ante esta situación tan anómala, la empresa productiva de Estado determinó organizar de otra manera el suministro de gas, diésel y otros hidrocarburos al occidente de México.

Lo hará de manera intermitente y revisará milímetro a milímetro -es un decir en el discurso oficial, porque ya sabemos qué pasó en Hidalgo el viernes, en Querétaro y hoy en Jalisco- el ducto.

Pemex anunció que entregaría 45 mil barriles este domingo por esa vía y 45 mil más llegados por auto-tanques desde Manzanillo…

Pero no ha cumplido y casi todo Jalisco, la zona metropolitana de Guadalajara por delante, carece de combustible para movilizarse, abastecer el comercio y normalizar la actividad económica.