RUMORES-.En torno a nuestras figuras públicas del espectáculo y la política, los rumores están a la orden del día, pero resulta que pasados los días la especie se confirma o de plano se desmiente, sólo que en el caso de la salud del presidente electo las cosas cambian, por las repercusiones.

Me refiero a la columna “Historias de Reportero” de ayer de Carlos Loret de Mola en El Universal, quien de acuerdo a “informantes del primer círculo de AMLO”, el tabasqueño se ha hecho chequeos de alta especialidad porque así lo requiere su organismo. No obstante la discreción que priva en este primer círculo, el reportero tiene sus recursos y ahí están los datos.

Ignorante de muchas cosas pero sobre todo de tecnicismos médicos, mejor que entrar en detalles, debe aceptarse, -dentro y fuera del equipo de la cuarta generación-, la reacción inmediata de preocupación, que por desgracia trasciende al pueblo y por extensión, a los mercados nacional e internacional, por el estado de salud de AMLO, quien por cierto contesta siempre “estoy bien”.

Cierto que todos nuestros últimos tres presidentes han sido discretos respecto a su salud y hasta de sus periodos vacacionales, no obstante que con el tiempo, se ha venido corriendo la cortina del misterio, lo que incluso alivia en mucho la inquietud popular.

Por ejemplo se supo de su afición al buceo del presidente Ernesto Zedillo, pero nos enterábamos hasta cuando regresaba el mandatario del descanso, no antes. Los ex presidentes panistas que se sepa nunca se enfermaron y si vacacionaron lo hicieron muy discretamente. Para eso se pinta solo el Estado Mayor Presidencial, hoy tan cuestionado por el presidente electo.

Del presidente Enrique Peña se supo de dos intervenciones quirúrgicas, pero cuando ya estaba en quirófano o de plano en plena etapa de recuperación. Los servicios médicos militares son de lo mejor del mundo, por eso Peña Nieto se ponía en sus manos. Respecto a sus periodos vacacionales fueron más los de su numerosa familia que los de él.

¿QUÉ HACER?-. No es cosa menor si el presidente electo se enferma y así no haya usted votado por él el pasado primero de julio, invoque a quién o a quiénes usted les crea más pero pida por la salud de AMLO, pues a nadie conviene un contratiempo de salud de nadie y menos de quien va a guiar a nuestro país por los próximos seis años a partir del primero de julio.

No habiendo en nuestras leyes la figura de vicepresidente, obligarnos a otras elecciones extraordinarias en estos dos primeros años repercutiría en todo, y todo es todo.