CIUDAD DE MÉXICO.- La política aplicada por el gobierno en Pemex y CFE hunde la calificación de la deuda soberana de México y crea mayor incertidumbre en el futuro de la economía nacional.

Fitch Ratings cuestiona que las autoridades encabezadas Andrés Manuel López Obrador no haya presentado un plan de negocios para la empresa productiva de Estado en materia de hidrocarburos.

El mismo esquema de Petróleos Mexicanos (Pemex) puede considerarse para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pues sus deudas ya no son avaladas por las principales calificadoras internacionales.

Hoy Moody’s redujo su calificación de «estable» a «negativa» y de inmediato la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) las descalificó como muchas veces lo ha hecho López Obrador en sus conferencias de prensa.

Expresó su desacuerdo, dijo, porque la información genera muchas dudas.

«Es desafortunado que la agencia Fitch Ratings penalice doblemente el balance financiero del país (…) El gobierno expresa su fuerte desacuerdo con el enfoque aplicado por esta calificadora», sostuvo Hacienda en su comunicado.

«Esta acción sobre la calificación soberana de México y de Pemex se da aun cuando se ha demostrado el apoyo total del Gobierno Federal a la empresa y se está trabajando en dar una solución a los problemas estructurales y financieros de esta. En este sentido, el Gobierno de México reitera su compromiso con Pemex y seguirá apoyándola para consolidarse como una empresa eficiente y rentable en el mediano y largo plazo, mediante medidas estructurales y de liquidez», argumentó la dependencia.

Ayer Fitch recortó la nota de México a «BBB» desde «BBB+», al observar mayor riesgo para el país agravado por las amenazas externas por las tensiones comerciales.

Hoy Moody’s cambió la perspectiva, lo cual aumenta la probabilidad de recorte de la calificación soberana, que se ubicaría en el escalón A3.

Se veía venir esta acción internacional y por la mañana López Obrador las descalificó porque, aseguró, se utilizan los mismos elementos de hace 30 años y no considera la corrupción, bandera del gobierno actual.

Los reporteros le preguntaron si le preocupan estas advertencias de las calificadoras. Contestó:

“Para nada, no, no (me preocupa) (…) a pesar de esto el peso está resistiendo, entonces vamos bien y de buenas».