PAN: la doble moral de Anaya y Cordero

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El Congreso Federal y los Congresos Locales se han convertido en una “caja de resonancias” de los intereses mediáticos de los partidos y los grupos facciosos que se disputan su control y de los intereses que están en juego en torno a la ya inminente sucesión presidencial. Lejanos están los tiempos en que el debate estaba regido por principios, independientemente de su matiz ideológico y por un auténtico espíritu de servir o por lo menos atender las causas que provocan la terrible desigualdad que aún subsiste en nuestro país.

Como ya lo hemos apuntado en estas líneas, el abismo entre la sociedad y la mal llamada “clase política” es enorme. Encerrados en sus cúpulas, los “lideres” de los partidos políticos, grupos parlamentarios y los gobiernos del nivel que sean “pactan en lo oscurito” acuerdos que suponen abonan a sus objetivos para conservar sus cotos de poder; sin importarles el espectáculo que ofrecen –todos sin excepción-, desde morenos impolutos hasta azules farsantes, pasando por tricolores, verdes, amarillos y demás frente a un electorado cada vez más enojado y escéptico.

Es en este contexto, donde hay que enmarcar las pugnas palaciegas recientes en San Lázaro y el Senado que deberán concluir mañana, por lo menos legalmente, con la elección de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, ello si no encuentran por ahí un subterfugio leguleyo que les permita seguir tratando de “arreglarse en los sótanos”; vodevil que se representa en varias pistas y cuya trama tiene dos vertientes principales: la lucha a navaja libre al interior del Partido Acción Nacional por obtener la candidatura a la presidencia de la República y la elección de quien deberá ser el Fiscal General de la Nación por los siguientes nueve años a partir de ser votado.

Planteado así, en una primera lectura, cualquier integrante del núcleo duro de los comunes y corrientes que somos la mayoría, se preguntará ¿y qué tiene que ver en ello la elección de Ernesto Cordero como Presidente del Senado? Consultados los que dicen saber y entender concluyeron: ¡Mucho! Es una carambola de tres bandas del PRI: Coloca un calderonista orgánico frente a los reflectores, lo que abona a la causa de la reelección del Comandante Supremo de la “Band of Brotrher’s” por interposita esposa, agudiza la división en el PAN y perfila la elección del actual Procurador de la República como Fiscal General.

En sentido contrario, el “niño Fidencio” de la Mafia Azul, Ricardito Anaya y sus huestes que son mayoría en las cámaras, alegan que se trata de un “arreglo” para facilitar la elección de Raúl Cervantes –como Fiscal General- lo que en “buen romance” –dicen- representa la protección ante cualquier responsabilidad por algún tipo de “socavón” –político, económico, de Derechos Humanos o presupuestal- por el que se tuviera que responder; designación a la que –también argumentan- se oponen jurándolo por “Diosito Santo”; por tal motivo, “indignados” y “ofendidos”, Fernando Herrera Coordinador de los senadores panistas y Jorge Luis Preciado se le fueron a la yugular a Cordero y a sus compañeros Lozano, Vega y Gil que lo avalaron, acusándolos de traidores, vendidos, lambiscones advirtiéndoles que serán lanzados del “reino de Ricardito”, en suma todo un espectáculo político-ramplón de la mejor calidad.

Ernesto Cordero, sin revelar cómo fue que de pronto los senadores priistas lo “amaran” tanto, argumentó en descargo que fue Ricardo Anaya como Coordinador de los Diputados panista y su entonces hacedor, a quien luego traicionó, Gustavo Madero, quienes facilitaron la aprobación del artículo transitorio que permite el pase automático del Procurador a la Fiscalía Anticorrupción, que él contuvo cuando llegó al Senado; y concluyó “todo el que no apoye el proyecto de Ricardo Anaya es un traidor”. Ya entrados en gastos el gran gurú del panismo el “Jefe” Diego centró el tema: “el espectáculo que encabezan los miembros de mi partido es penoso e inadmisible. Esto no es cuestión de una pluralidad que enriquece a toda institución democrática, estamos frente a una pugna por espacios de poder en el senado y en el partido con miras a incidir en la candidatura del PAN a la presidencia de la República”. Para finalizar, dijo “esta fractura está promovida y auspiciada por el Partido Revolucionario Institucional”.

En este escenario, destaca y no es menor la hipocresía y valores entendidos de Margarita Zavala y su grupo, quien apenas ayer salió a condenar la designación de Cordero, a pedir la renuncia de Anaya a la presidencia del partido y a reprobar la designación de Cervantes como Fiscal General. Para Ripley.

Jorge Castañeda, señaló muy en su estilo de confrontación desde las graderías que el nombramiento de Ernesto Cordero como Presidente del Senado revela el pacto de impunidad transexenal entre Peña y Calderón. La imposición de Cervantes tiene la finalidad de proteger las espaldas, abusos e impunidades de ambos mandatarios y sus grupos compactos; aquellos con los que tomaron decisiones e hicieron negocios de fondo.

Lo cierto es, como lo comentamos ayer en Formula de Fin de Semana, independientemente de los atributos intelectuales y profesionales del actual Procurador, su elección se hace inviable por su identificación con un partido, que detenta el poder federal y del que ha sido miembro activo y destacado; hoy el país requiere, urge de una Fiscalía General sensible a la magnitud de la barbarie “democrática” que estamos viviendo. No es poco lo que está en el debate, estamos hablando de nueve años en los que se puede construir una narrativa nacional que implique una política de Estado que combata y frene los abusos de poder de presidentes, sus “gabinetes”, gobernadores y grupos fácticos; de búsqueda de desaparecidos y reparación del daño a los deudos de la Guerra de Calderón; de verdad y justicia en violaciones a los Derechos Humanos.

La gran interrogante es ¿el actual Procurador como Fiscal General impulsaría estas agendas? Llegado el momento, ¿cuál será el sentido del voto de Cordero, Lozano, Gil y Vega al elegir al Fiscal?

El tiempo lo dirá. Y colocará a cada quien en su lugar frente a la historia, que es implacable.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?.

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ /@rcastellanosh

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