Nuestro sistema político está roto

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Aunque se puede asumir que tal juicio de valor aplica en nuestro país, en esta ocasión tan lapidaria definición fue pronunciada en respuesta a la presencia de Trump en el Capitolio el pasado martes por Steven Beshear, ex gobernador de Kentucky, quien le dijo “Eso no es ser nuestro defensor, es ser defensor de Wall Street”. Y agregó “demasiados líderes creen que esto es de ellos, pero deben recordar que trabajan para nosotros”; ello en alusión a la inclusión en el círculo cercano a Trump de varios lobos de Wall Street; criticó con énfasis el desmantelamiento de las normas creadas por Obama tras la debacle financiera.

En el mismo escenario, estaba presente Tom Pérez, nombrado tres días antes líder del Comité Nacional Demócrata, quien planteo su convicción de realizar de forma permanente una defensa vigorosa y fervorosa de inmigrantes.

Por su parte Astrid Silva, activista y defensora de los Dreamers, dijo hablando en español “estoy aquí representando a los demócratas, a los latinos y a los once millones de inmigrantes indocumentados que somos parte integral de este país y que constituimos los valores y la promesa de Estados Unidos, los mismos que el presidente Trump está amenazando con su plan de deportación masiva”.

Y prosiguió “Trump nos está devolviendo a las épocas más oscuras de nuestra historia, criminalizando a cualquiera que sea diferente, poniéndonos en contra los unos de los otros y mandando el mensaje equivocado al resto del mundo ayudando a fomentar el enfado y odio de grupos terroristas hacia nuestro país”.

En el otro extremo, el de la confrontación, de la soberbia fascista, Trump en el mismo escenario delineó con precisión las tesis que regirán su gestión; todas similares en forma y fondo ultra nacionalista, a las planteadas el siglo pasado por Adolfo Hitler.

Repasemos algunas: “cada generación americana pasa la antorcha de la verdad, la libertad y la justicia; es una cadena irrompible que continúa hasta nuestros tiempos, la antorcha está hoy en nuestras manos y la usaremos para iluminar al mundo”; “hemos defendido las fronteras de otros países mientras dejábamos abiertas las nuestras para que cruzara cualquiera y para que las drogas entraran a un ritmo sin precedente”.

“América deberá poner a sus ciudadanos primero, porque sólo entonces podremos hacer a América grande de nuevo”; “pronto comenzaremos la construcción de un gran, gran muro a lo largo de nuestra frontera sur. Será un arma efectiva contra las drogas y el crimen”; “compren americano, contraten americano”; “estoy enviando un presupuesto al Congreso que reconstruirá nuestras fuerzas armadas y se convertirá en uno de los mayores incrementos de gasto en defensa nacional en la historia de América”.

“No perderemos una guerra más”; “pido al Congreso que trabaje con nosotros para salvar a los estadounidenses del desastre explosivo del Obamacare”; o sea romper con todo lo pasado, solo será válida la supremacía de la raza blanca…y de sus aliados de Wall Street por supuesto.

Ya en el protagonismo total, se atribuyó ser la encarnación del destino de su pueblo, el líder que encabezará “una rebelión y un terremoto”; y concluyó “somos un solo pueblo, con un solo destino, todos sangramos la misma sangre y saludamos la misma bandera, el tiempo del pensamiento pequeño ha pasado, hemos de tener el coraje de compartir los sueños que llenan nuestros corazones”.

Como se advertirá, es correcta la definición “el sistema político está roto”…el de allá…en los Estados Unidos.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

¡Es viernes! “hoy toca” diría Germán Dehesa.

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ. / @rcastellanosh

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