Nostalgia de la muerte

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RAFAEL CARDONA

La ciudad se llena de jóvenes, maquillados como espectros, calaveras, zombis o habitantes del otro mundo, no se sabe si el profundo Mictlán de los viejos pobladores de estas tierras o el “jalogüinoso” desmadre importado de las fiestas de otras tierras, pero en el fondo de todo, la muerte es el personajes del pan y el chocolate o la memoria dolida, con sinceridad sin exhibicionismos, en panteones o solitarias reflexiones personales, pues cada lágrima es una piedra luminosa en los caminos de la memoria.

La muerte, sin embargo, no es el jolgorio sobre cuyo desatino conceptual insisten los asombrados del lugar común en torno de la extraña convivencia de los mexicanos con ella. Esa es una visión gringoide del asunto. La muerte en México les duele a quienes la ven y la sufren en los prójimos, hijos, amigos o cercanos, de la misma manera como lleva al llanto a cualquier humano en cualquier parte del mundo. La muerte no alegra ni divierte. La burla y el juego son reacciones simbólicas precisamente por el estupor del desconocimiento.

Por eso la muerte es la putilla del rubor helado a quien le pedimos su eterna compañía. No es la novia amorosa, no es el amor sincero, es la meretriz cuya moneda de pago es nuestra vida, al menos así lo dijo el poeta Gorostiza.

La resistencia ante la muerte, una muestra más de nuestro estoicismo heredado del sojuzgamiento histórico del pueblo, es increíble.

De acuerdo con estadísticas a la mano, los años recientes, los veinte o veinticinco años más cercanos a esta fecha, han visto morir a casi 300 mil mexicanos de manera violenta. Solamente en los casos de feminicidio algunos creen contabilizar más de 30 mil muertes, en casi todos los estados de la República.

“Parte del ‘rostro oculto’ (“Hipertextual”) que no dicen las estadísticas tiene relación directa con las fuentes que lo presentan y es que si por un lado alguna organización civil registra cierto número de feminicidios, por otro las fuentes gubernamentales registran un número diferente, tal es el caso del INEGI cuando reportó que hace tres años 2 mil 647 mujeres fueron asesinadas, y en contraste el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) indicó que hasta 2013 eran más de 2 mil 500 por año”.

Pero completas o parciales las estadísticas, mejor dicho, los recuentos, nos dicen cosas terribles. Lea usted estos datos cuyo peso trágico eriza la nuca.

“(AP) México llegó a los niveles de homicidio más altos de los últimos dos años. En febrero de 2016 fueron asesinadas, en promedio, 55 personas todos los días, un registro récord desde que se comenzó a revelar el registro oficial de víctimas de estos crímenes en enero de 2014.

“Los asesinatos registrados en febrero significaron un promedio diario de más de 51 averiguaciones abiertas por este delito en las procuradurías del país, la mayor incidencia de homicidio doloso desde junio del 2013.

“En total, de acuerdo con los datos actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los dos primeros meses de este año suman tres mil 158 personas asesinadas, 11 por ciento más que en el primer bimestre de 2015 y 6 por ciento más respecto al primer bimestre de 2014.

“El experto en temas de seguridad Alejandro Hope, destacó que el promedio diario de asesinatos de febrero es relevante porque confirma que la incidencia de homicidios prácticamente ha regresado a los niveles de arranque del sexenio”.

Y esto de mayor actualidad:

“Según datos del UCDP (Programa de la universidad de Upsala sobre Datos de Conflictos),  México suma 17,964 desde 1989 considerando la suma del aumento de muertes registrado una década después de la declaratoria de guerra contra los grupos delictivos.

“Solamente, en los 10 años las muertes ascienden a 17 mil 489 por el conflicto armado entre organizaciones criminales, grupos de autodefensa y el gobierno mexicano; la cifra asciende a 18, mil 675 personas muertas, si se consideran a los muertos por Violencia unilateral y Conflicto del estado. Según esos datos, registrados por la universidad, México es el país más violento del continente americano.

“Estas cifras colocan a México como el noveno puesto de países con mayor conflicto bélico, sólo superado por países como, Siria (que registra el mayor número de muertes por conflictos armados, con 280 mil 466 decesos), Afganistán, Iraq, Nigeria, Paquistán, Sri Lanka, Sudán y Somalia”.

En esas condiciones poco sentido tiene teorizar sobre la “única y extraña relación de los mexicanos con la muerte”. La constante de las vidas segadas en este país, es la violencia. Lo demás no se puede evitar. La enfermedad o la vejez se pueden curar o prolongar, temporalmente.

La muerte nos va alcanzar, pero no se vale de la manera como ahora la sufren miles y miles de mexicanos todos los días.

Un pleito de “huachicoleros”, deja siete muertos en Puebla. No pasa nada. Ocho personas mueren atropelladas por un fanático en Nueva York y el mundo se estremece.

Cosas de la información.

 

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