Norberto Rivera: jubilación y cuentas pendientes

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Habiendo llegado el pasado 6 de junio a la feliz edad de las ilusiones, los 75 años; el Cardenal Norberto Rivera Carrera inició la cuenta regresiva de su jubilación y pasar a retiro según lo establecen las normas de la Iglesia Católica, que, aún cuando se rige por la Ley de Dios, también cuenta con códigos terrenales que norman su funcionamiento. Su separación, después de 22 años de conducir al rebaño de la Arquidiócesis de México, se da en medio de una intensa polémica por la crisis en que, a juicio de la mayoría de analistas en temas religiosos, deja sumido al catolicismo. Se le señala, con no poca razón, de haberse alejado u olvidado de los temas pastorales para ocuparse de la mundanal relación con los poderes institucionales y fácticos, lo que propició que se viera envuelto en escándalos de diversa índole. Ello generó que, de acuerdo a los censos de población realizados por el INEGI, entre 1990 y 2010 el número de católicos en la Ciudad de México disminuyó un 8% al pasar en tal periodo del 92.4% al 84.4%.

Tal vez por lo escrito líneas arriba y portando una carga de conciencia, el 4 de julio de 2016, al cumplir 50 años de haber sido ordenado, pidió perdón por “sus debilidades, pecados, omisiones y frialdades”; contrición que no lo libera del escándalo mayor que lo ha perseguido por lustros: las omisiones y posibles encubrimientos de los actos de pederastia cometidos por sacerdotes bajo su tutela.

En este contexto, los ex sacerdotes Alberto Athié y José Barba Martín, a propósito de una investigación que realiza la Procuraduría General de la República por el presunto encubrimiento de 15 casos de abusos sexuales contra niños, presentaron una denuncia contra el Cardenal Rivera, por presuntamente “dejar en manos divinas y no penales, varios casos de pederastia al interior de la Arquidiócesis de México”; y presentaron como prueba de cargo un video de 2016 de unas declaraciones –del Cardenal- en las que asegura no haber encubierto a sacerdotes pederastas pero al mismo tiempo acepta haber conocido de los ilícitos y haberlos notificado sólo al Vaticano, así lo dijo:

“Yo no he protegido absolutamente a ningún pederasta. De hecho, aquí en la Arquidiócesis al menos unos quince sacerdotes han recibido no sólo el juicio sino sentencias que afortunadamente no tenemos que dar nosotros. Aquí tenemos que hacer la investigación que se manda toda a la Doctrina de la Fe, en Roma y el Santo Padre es quien ha tomado las decisiones en estos casos tan dolorosos, porque sí han sucedido en México”. Concluyó.

Lo anterior, a juicio de Athié y Barba, constituye un delito de pleno encubrimiento, ya que el abuso de menores está tipificado en el Código Penal Federal; argumentan que en efecto, todos los casos deben ser investigados por los Obispos, de acuerdo al mandato del Código de Derecho Canónico. Pero también tienen la obligación –quienes de ellos conocen- de denunciar ante las autoridades competentes tales delitos graves”; y de acuerdo a la confesión de parte del Cardenal, no lo hizo.

Es difícil predecir en el México de hoy, donde las complicidades protegen a los poderosos y él, Norberto Rivera lo es; si será llamado a declarar ante la autoridad civil sobre presuntos delitos cometidos por sacerdotes en contra de niños, sin privilegios y como cualquier ciudadano; el tiempo lo dirá.
Por supuesto, este caso concreto por desgracia no es el único, la historia registra múltiples casos de pederastia cometidos al amparo de las sotanas; el más relevante el de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, del que el Cardenal Rivera tuvo conocimiento desde 1997, desestimando la denuncia con el argumento de que se trataba de “una mentira y un invento de periodistas pagados”.

De tales “mentiras”, Emiliano Ruiz Parra en su libro “Ovejas Negras” –Rebeldes de la Iglesia Mexicana- recoge el testimonio de José Barba y narra –aquí un fragmento- “Marcial Maciel Degollado fue capaz de construir un emporio religioso, educativo y empresarial valuado en 25 mil millones de euros –según el periodista español Jesús Rodríguez-; de formar un ejército de 65 mil laicos, 700 sacerdotes y mil mujeres consagradas a su servicio, además de una red de unos 100 colegios y universidades en 20 países. Pero lo asombroso de su biografía fue su capacidad de crear cómplices para su doble vida de pederasta en privado y de santo en público, de sibarita millonario al que sus seguidores colocaron al nivel de Jesús y encubrieron una historia de mentiras y crímenes que tuvieron lugar durante sesenta años, la consigna era ver a Cristo en la figura omnímoda de Marcial Maciel”.

El relato prosigue “Su red de protección e influencia se extendió a los más ricos empresarios del país, Presidentes de México, los Cardenales de la Curia Vaticana y llegó a su culminación con Juan Pablo II. A sus víctimas de abuso sexual las convirtió también en cómplices; algunos de ellos no sólo negaron haber sido violentados sino que le llevaron más ovejas a su lecho de lobo. De acuerdo con los documentos que recabó González, la Iglesia Católica supo que Maciel había abusado de un seminarista de 13 años desde el lejano 1944. Los Obispos Sergio Méndez Arceo y Miguel Darío Miranda, desde la década de 1950, reclamaron a la Santa Sede una investigación por las acusaciones de pedofilia y adicción a la dolantina que denunciaron los dos hombres más cercanos a Maciel en aquel entonces, el vicario general Luis Ferreira Correa y su secretario particular Federico Domínguez”.

Como se advertirá, el tema da para mucho más; el mismo Papa Francisco ha condenado tales abusos aunque en ocasiones la justicia no ha llegado, por lo menos la terrenal; importante es, separar las desviaciones y abusos de la condición humana así se trate de sacerdotes; de las creencias y de la fe personal; sin duda ante la cercanía del retiro y ya en la intima soledad donde solo lo acompañaran sus ángeles o sus demonios, el Cardenal Norberto Rivera tendrá mucho tiempo para en conciencia, prepararse para cuando llegue la hora de rendir cuentas ante el creador en el reino de los cielos.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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