CIUDAD DE MÉXICO.- Parecía mentira, pero es cierto.

Napoleón Gómez Urrutia regresó para ser el nuevo jefe de jefes del sindicalismo mexicano y amo y señor con la inminente reforma laboral.

Hoy fue recibido por Andrés Manuel López Obrador y el dirigente minero subió a redes sociales la fotografía donde es abrazado por el tabasqueño.

Su texto:

«Tuve una muy agradable conversación con nuestro presidente @lopezobrador_, cuya calidad humana y sensibilidad social marcarán una etapa trascendental de la historia nacional. La búsqueda incansable por el bienestar del pueblo mexicano dejará un legado permanente en la Patria».

Gómez Urrutia regresó de un exilio canadiense de 13 años tras ser acusado de robarse 55 millones de dólares dados por el Grupo Minero México (GMM) para el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Similares y Conexos de l aRepública Mexicana.

Inclusive regresó con protección total: arribó a escondidas, fue llevado a escondidas al Senado de la República y reapareció con fuero, el escudo de legislador en la solapa y mayor poder del que tenía cuando huyó.

Su salida se dio, por cierto, justo cuando la explosión al interior de la mina Pasta de Conchos, donde murieron decenas de obreros y no ha habido justicia.

A más de 13 años de distancia, el gobierno de López Obrador promete investigar el un accidente ocurrido en 2006 con saldo de 67 mineros fallecidos e inclusive rescatar los cadáveres de quienes perecieron al interior de las cavidades de un trabajo altamente peligroso.