CIUDAD DE MÉXICO.- México y el gobierno presidido por Andrés Manuel López Obrador decidieron apapachar a Nicolás Maduro ante el desprecio internacional del dictador venezolano.

Lo hizo so pretexto de no violentar los llamados derechos a la autodeterminación de los pueblos y el derecho de no intervención, según dijo el representante mexicano Maximiliano Reyes.

Dio el aval a Maduro:

«México mantendrá relaciones diplomáticas con Venezuela para así poder considerar con interés las propuestas de acción o gestión diplomáticas que las distintas fuerzas políticas y sociales de ese país formulen para facilitar su acercamiento, entendimiento y acuerdo».

Por ello este viernes se negó a firmar la Declaración del Grupo de Lima, donde se desconoce al sátrapa y se le exige reconocer a la Asamblea Nacional elegida democráticamente en ese país sudamericano.

La condena fue de Argentina, Brasil, Chile, Canadá, Colombia, Clsta Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.

En el fondo cuestionan la legitimidad de las elecciones realizadas en mayo pasado al asegurare el gobierno de Maduro no permitió la participación de todos los actores políticos de Venezuela.

Mucho menos hubo observadores internacionales para dar seguimiento a la jornada electoral

El Grupo de Lima también exhorta a impedir la entrada de funcionarios de la dictadura en las naciones con gobiernos democráticos y de pleno reconocimiento internacional.