Marichuy: remanso de vitalidad al proceso electoral

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MARICHUY: REMANSO DE VITALIDAD AL PROCESO ELECTORAL

Los tiempos cambian y las circunstancias también. El fin de semana escuchando y leyendo las crónicas del registro de María de Jesús Patricio Martínez “Marichuy” como aspirante zapatista y del CNI a la presidencia de la República, no pude evitar remitir el pensamiento al 1 de enero de 1994 del siglo pasado y los siguientes meses; la declaración de guerra del EZLN, la primera reacción de Salinas y el Ejército, el nombramiento de Manuel Camacho como comisionado para la paz, el papel que jugó antes y después de la proclama el Comandante “Sam” como se le reconoció al Obispo Samuel Ruiz, las negociaciones en la Catedral de San Cristóbal de las Casas –por cierto hoy afectada por el terremoto del pasado 7 de septiembre-, la renuncia de Patrocinio González y la llegada de Jorge Carpizo a la Secretaría de Gobernación. Luego vendrían el pacto suscrito por todos los candidatos presidenciales del 27 de enero que dio origen a la Reforma Política llamada de “Barcelona” –por ser el nombre de la calle donde negociaron los partidos-; el ciclo culminaría con los acuerdos de San Andrés, la renuncia de Camacho a su “aspiración” presidencial y al día siguiente -23 de marzo- el asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas.

En el imaginario colectivo también subsiste el rechazo del Sub Comandante Marcos a los partidos y a la vía electoral para alcanzar el poder institucional, así como su propia visión de la lucha que habría que dar “Un revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al revés del rebelde social. El revolucionario se plantea ‘vamos a hacer un movimiento, tomo el poder y desde arriba transformo las cosas’. Y el rebelde social, no. El rebelde social organiza a las masas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse la cuestión de la toma del poder”.

De igual forma, sus poemas, frases, dichos, cargados de una ácida ironía han adquirido una vigencia atemporal “otros vientos empezarán a soplar respuestas y esperanzas. La libertad es como la mañana, hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla. Llamamos a todos y a todas a no soñar, sino a algo más simple y definitivo: los llamamos a despertar. ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?. Somos viento, nosotros, no el pecho que nos sopla, somos palabra, nosotros, no los labios que nos hablan, somos paso, nosotros, no el pie que nos anda, somos latido, nosotros, no el corazón que lo pulsa, somos puente, nosotros, no los suelos que se unen, somos camino, nosotros, no el punto de llegada ni de partida, somos lugar, nosotros, no quien lo ocupa. Callados nos moríamos, sin palabras no éramos nada, luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida, luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido, es necesario hacer un mundo nuevo, un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos. La sabiduría consiste en el arte de descubrir, por detrás del dolor la esperanza”.

Ya, con aire premonitorio del día que ya llegó, en agosto de 1995 Marcos escribía “Nosotros aspiramos a ser sus iguales. No más grandes, pero tampoco más pequeños. Durante años hemos sido los infantes de una nación grotesca. Acumuladas inmensas riquezas en un puñado de traidores a la patria, democratizada la pobreza entre millones de trabajadores en el campo y la ciudad, los indígenas ni siquiera alcanzamos la categoría de ciudadanos”. Y en febrero de 2001 proclamaba “Es tanta la ciega estupidez del que usa esa voz, que nos persigue y amenaza, que considera que una zona del país ha mejorado cuando se hace más pequeño el número de indígenas que la habitan”.

Así, en medio de este devenir político contrastante; en el que los oportunismos y las ambiciones se desbordan; en el que ahora muchos usufructuarios de los vicios, prerrogativas y oportunidades del sistema de partidos, que han sido relegados y desplazados por otros con las mismas o mayores mañas se asumen como ciudadanos, para competir electoralmente por la presidencia de la República, a quienes el tiempo, sus historias y el voto los colocarán en el lugar que merecen; ha surgido la frescura democrática encarnada por María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, indígena náhuatl de Jalisco; quien recién la semana pasada solicitó su registro para participar en la contienda electoral, postulada por el Congreso Nacional Indígena –CNI- y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Sin duda, la aspiración y registro de Marichuy representa un remanso de vitalidad al proceso electoral del año que viene. En una contienda plagada de mezquindades, megalomanías y ambiciones desmedidas, Marichuy propone una campaña a ras de tierra y sin financiamiento público. Si bien la propuesta de “tumbar al sistema capitalista” puede generarle estupor a muchos, no así su planteamiento de “organizar esos dolores y esas rabias”. La honestidad de los planteamientos de Marichuy es disruptiva. Y si algo necesita nuestro país en estos momentos, son voces y líderes que canalicen las desesperanzas y el enojo con una clase política mezquina y egoísta hasta la médula.

En este escenario, si la candidatura de Marichuy logra atraer y encauzar el hartazgo culminado por los sismos, puede crecer más allá de lo simbólico. Sería deseable la unión, la convergencia con proyectos como el de Pedro Kumamoto; causas que representan el rostro del México excluido y marginado: los indígenas y los jóvenes.

Por supuesto enfrentará –Marichuy- inercias y resistencias, incluso de grupos que se asumen afines. Emilio Álvarez Icaza al anunciar su renuncia a la búsqueda de la candidatura independiente, habiendo podido declararle su apoyo, prefirió sumarse al coro que pregona no quererle hacer el juego al PRI. Sobre tal decisión, el escritor Emiliano Ruiz Parra tuiteó lapidario “No me sorprende la declinación de Álvarez Icaza. Hizo lo mismo con el Movimiento por la Paz: llevó a ningún lado el enorme esfuerzo de otros”. Alguien más agregó “Tampoco me sorprendería verlo como candidato del Frente Ciudadano PAN-PRD-MC a cualquier cosa”.

En suma, no tengo duda que Marichuy será arropada para reunir las firmas necesarias y estar en la boleta. Y una vez ahí, darle forma al dolor y al enojo ciudadano. Al tiempo.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh

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