Lucía Topolansky

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BBC-Mundo publicó el 14 de septiembre pasado una semblanza de Lucía Topolansky, luchadora social de trayectoria admirable, quien también tiene como pareja desde hace varias décadas a José –Pepe para los cuates- Mujica; el mismo que en ocho frases dibuja su visión de vida, dentro y al margen de la política: “No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivir con lo justo para que las cosas no me roben la libertad. No es bonito legalizar la marihuana, pero peor es regalar gente al narco, la única adicción saludable es el amor. El matrimonio gay es más viejo que el mundo, tuvimos a Julio Cesar, Alejandro el Grande, dicen que es moderno y es más antiguo que todos nosotros, es una realidad objetiva, no legalizarlo sería torturar a las personas inútilmente. Legalizando –el aborto- e interviniendo se puede lograr que muchas mujeres retrocedan en su decisión, sobre todo aquellas en los sectores más humildes o quienes están solas. Esa vieja –Cristina Kirchner- es peor que el tuerto, el tuerto era más político, ésta es más terca. Me comí catorce años en cana –cárcel- la noche que me ponían un colchón me sentía confortable, aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas no vas a ser feliz con muchas cosas, la soledad de la prisión me hizo valorar muchas cosas. ¿Qué es lo que le llama la atención al mundo? ¿Que vivo con poca cosa, una casa simple, que ando en un autito viejo, esas son las novedades? Entonces este mundo está loco porque le sorprende lo normal. Sí, yo estoy cansado, pero esto no para hasta el día que me lleven en un cajón o cuando sea un viejo lelo”.

Electa Vicepresidenta de Uruguay debido a la renuncia de Raúl Sendic, quien ocupaba el cargo; la ley uruguaya establece que la ausencia del Vicepresidente será suplida por el senador más votado; en este caso el más votado era Pepe Mujica, quien por haber sido ya presidente no podía ocuparlo, por lo que, le correspondió a ella por ser la segunda senadora que recibió más sufragios en las urnas. En el Senado adquirió relevancia mayor cuando entre el 2010 y el 2015 representó un apoyo clave para la aprobación de leyes a favor de la legalización de la marihuana, el aborto y los matrimonios gay. Dura en el debate, intransigente en sus principios se ganó el sobrenombre de “Tronca”.

Según la BBC: “Hija de un ingeniero civil y empresario de la construcción, Topolansky nació en una familia de buen pasar económico y estudió en un colegio de monjas dominicas, su opción por la lucha armada a fines de la década de los sesentas tras abandonar sus estudios de arquitectura sorprendió a sus parientes más cercanos. No fue la única, su hermana melliza María Elia también se integró al MLN-Tupamaros; su nombre de combate en la clandestinidad era el de “Ana”. Fue en esa época cuando conoció a Mujica huyendo de las fuerzas de seguridad. “Nos juntó el miedo”, recordó Mujica con lágrimas en los ojos en una cena privada poco antes de asumir la Presidencia. Cuenta el libro sobre su vida “Una Oveja Negra al Poder”. Cuando llevaban poco tiempo de relación amorosa ambos cayeron presos por separado, Topolansky fue detenida en 1971 y logró fugarse medio año más tarde, escabulléndose por las cloacas de la Ciudad con otras 37 presas. Fue recapturada en 1972, en total pasó 13 años en prisión. Volvieron a reunirse en el ochenta y cinco al salir en libertad por una ley de amnistía”.

En este escenario, si bien Uruguay es una nación que nos puede parecer lejana, sus vivencias económicas, políticas y sociales aportan lecciones para nuestra realidad; tal es el caso de la reciente puesta en marcha de la producción y venta legalizada de la marihuana, medida aprobada en los tiempos del presidente Mujica pero implementada hasta ahora con Tabaré Vázquez; política pública valiente que se ha topado con el bloqueo tajante de los Estados Unidos –el mayor consumidor del mundo clandestino- que a través de City Bank amenazó con cerrarle sus cuentas bancarias a todas las empresas farmacéuticas que se sumaran al padrón de vendedores. El status quo del Tío Sam puro y duro.

La llegada de Lucía Topolanski a la Vicepresidencia de su país en sustitución de la promesa del relevo generacional, el joven –y ahora sabemos bastante torpe- Raúl Sendic, tiene varias lecturas: la primera la incapacidad del “Frente Amplio” –que sí tiene un programa con visión de Estado- de hacerse de cuadros que tomen la batuta rumbo a las luchas venideras; en segundo lugar, es un reconocimiento a la amplia trayectoria de una mujer que ha luchado a lo largo de toda su vida, primero desde la clandestinidad y desde hace años desde la labor legislativa. La naturalidad con que nuestros hermanos sudamericanos han optado por mujeres para encabezarlos, ya sea Brasil, Chile, Argentina o Uruguay -independientemente de la ideología de dichas mujeres y de los resultados de sus gobiernos- coloca a México en un rezago en cuanto a normalización democrática se refiere.

En la misma lógica, retomo la opinión sobre Topolansky que le merece a Guadi Calvo, entrañable maestro y amigo argentino y lúcido analista de temas políticos: “La actual crisis política de Uruguay, me animaría a decir de gravedad inusitada y desconocida para la historia de ese país, ratifica mi convicción de que Lucía, quien ha dado muestras de su coraje y ética a lo largo de toda su historia política, en la que le sobró prisión, tortura y vejámenes de todo tipo, al asumir la vicepresidencia en una condición tan compleja como lo hace, está poniendo en juego mucho de su prestigio, de su “comodidad” política de indiscutida e intocable. La asume en un gobierno débil, para acompañar a un presidente, que en mi criterio representa valores muy diferentes a los que ella y Pepe han defendido toda su vida. Lucía tiene todo para perder y muy, pero muy poco para ganar. Lo que muestra claramente su responsabilidad política y su patriotismo”.

Es Lucia Topolansky

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh

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