Si nos atenemos a la historia reciente podemos hallar en el gobierno de la ciudad de México los rasgos inmutables de la forma como Andrés Manuel López Obrador gobierna.

—¿Cómo?

—Consulta lo accesorio y es inflexible en los elementos duros de su proyecto personal.

Si Daniel Cossío Villegas nos dijo (y ya es una frase aceptada) aquello del estilo personal de gobernar, referido a Luis Echeverría pero en el fondo como un  componente indispensable de la política de fuerza de un partido hegemónico y un hombre con hegemonía dentro del partido, Andrés Manuel es un ejemplo vivo de esa forma de ejercer el poder.

Primero, pudiendo, aunque suene tautológico.

Ejemplos hay muchos a pesar del poco tiempo transcurrido. Veamos solamente algunos.

Quien ha ofrecido gobernar atendiendo al clamor general, no tuvo oídos (ya no se diga consultas), ni siquiera para ofrecer explicaciones satisfactorias, cuando escuchó un coro (hasta de sus simpatizantes), en contra de la designación de Manuel Bartlett en la Comisión Federal de Electricidad. Ahí sí como gritaban los comunistas en la guerra de España: No pasarán.

Y a diferencia de lo ocurrido allá, aquí no pasaron, como tampoco quienes advirtieron la inoportunidad (por decir lo menos) del empuje hacia el senado de Nestora Salgado (violadora de Derechos Humanos según la CNDH), y Napoleón Gómez Urrutia, en algún momento, perseguido de la justicia. Ahí tampoco pasaron los críticos, ni fueron escuchados quienes advirtieron de la inconstitucional figura del delegado virreinal en los Estados.

Pero si bien aquellos nombramientos y pagos políticos, para el supuesto control de los grupos “narco guerrilleros” de las montañas sureñas o el enlace con los concesionarios mineros canadienses protectores de “Napito”, no son  actos de gobierno sino acciones políticas de estrategia sumatoria, la reunión con los 32 delegados, super delegados, sí muestra un estilo personal de gobernar.

Leamos:

“Andrés Manuel López Obrador pidió a los próximos delegados federales no “marearse” con el poder que tendrán con el manejo de recursos para programas sociales en todos los estados del país.

“De acuerdo con asistentes al encuentro, el presidente electo hizo énfasis en que el poder es humildad y se debe ejercer en beneficio de los ciudadanos, que son quienes, subrayó, tienen el mandato soberano.

“El tabasqueño prohibió a los 32 representantes estatales y los 264 regionales presentes en la reunión actuar con prepotencia y fantochería en el desempeño de sus funciones.

“El comportamiento prepotente, dijo, afectaría el buen curso del próximo gobierno e insistió en que deben hacer a un lado vanidades y no caer en protagonismos innecesarios. Políticos de oposición han cuestionado la sustitución de decenas de actuales delegados federales por un solo representante en cada entidad, al considerar que serán funcionarios con más poder que los gobernadores.

“En la reunión, el presidente electo pidió a los futuros delegados –entre los que estaban Delfina Gómez, del Estado de México; Miguel Ángel Navarro, de Nayarit, y Carlos Lomelí, de Jalisco, ponerse a trabajar de inmediato en la planeación de los programas prioritarios de su gobierno”.

Esta frase es muy importante: los delegados únicos van a trazar y planear los programas prioritarios del gobierno o nada más aquellos relacionados con  sus estados; es decir, van a convertirse en adaptadores de políticas generales regionalizadas en donde les ha tocado ejercer un poder vicepresidencial?

Los gobernadores electos, entonces, se quedarán como figuras decorativas si sus proyectos no son del agrado del Centro. No habrá dinero. Punto.

Quizá por ese riesgo algunos gobernadores (Enrique Alfaro en Jalisco, “El Bronco” en Nuevo León y Alejandro Moreno en Campeche), han  mostrado públicamente su desacuerdo.

No se sabe si ese disgusto se podrá convertir en una real rebeldía, pues mientras los estados dependan presupuestariamente del gobierno central; más allá de los delegados políticos (como los tenía cuando era jefe de gobierno en el entonces DF), el verdadero vicepresidente de este país será Carlos Urzúa, secretario de Hacienda. Ni Luis Videgaray.

Pero así como se van rodando las horas porque quieren (decía Renato), se van pasando los días.

APOSTILLA

Leo en Timothy Snyder esta reflexión:

“Renunciar a los hechos es renunciar a la libertad. Si nada es verdad, nadie puede criticar al poder, porque no hay ninguna base sobre la cual hacerlo. Si nada es verdad, todo es espectáculo. La billetera más grande, paga las luces más deslumbrantes.”

CUMPLEAÑOS.

Hoy, en un día como este (lo imagino lluvioso y triste, como estos recientes), cayó la Gran Tenochtitlán y nació la ciudad de México, hoy una incomprensible congestión urbana, sin planificación, sin  agua, sin  dulzura ni piedad; áspera y sangrienta, cacariza y herida, saqueada y vejada, y sin embargo con un  encanto de centurias todavía suficiente para hacerla maravillosa a pesar de su degradación incurable.

Hoy se puede decir de esta ciudad aquello cifrado por Maaluf sobre la Granada del siglo XV:

—“…A esta ciudad la protegen sus propios ladrones y la gobiernan sus propios enemigos”.