Los nuevos Habsburgo

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Mañana serán insuficientes los ditirambos y los panegíricos en memoria del gran Juárez, restaurador de la República cuya decisión de fusilar a Maximiliano de Habsburgo debería ser suficiente para justificar sus miles de monumentos, hemiciclos, discursos, retratos y veneración cívica.

Así fuera nada más por eso, por haber escrito la única página victoriosa de nuestra triste historia en contra de los abusos extranjeros, materia sobre la cual hoy estamos todos tan preocupados, consternados y ofendidos, sin hacer nada. .

Pero por desgracia esa única página está destinada a la soledad,

Hoy hay corrientes poderosas cuyo afán es el mismo de los conservadores cuya verdad simplista era justificación absoluta: como no podemos gobernarnos, pobres de nosotros, necesitamos alguien  de fuera, de Miramar, por ejemplo, para conducir este rebaño de salvajes insumisos. Y trajimos a un príncipe europeo.

“El 30 de octubre de 1861 –dice Fernando del Paso en sus maravillosas “Noticias del imperio”–, las tres principales potencias marítimas del mundo, firmaron una convención n tripartita en Londres, en la que se comprometieron –como dijo el historiador mexicano Fuentes Mares: Inglaterra “que podía y no quería”, España, “que quería y no podía y Francia, “que quería y sí podía”, al envío inmediato de fuerzas de ocupación a las costas de México, con el objetivo definido como “ostensible”, de presionar a las autoridades mexicanas para que estas ofrecieran una protección más eficaz a las personas y propiedades de los súbditos de las tres naciones signatarias,  y exigirles que México cumpliera las obligaciones financieras contraídas.”

Hoy ya no se trata de obligar al cumplimiento de las obligaciones contraídas sino de gobernar d acuerdo con los dictados y recomendaciones de los “expertos internacionales” o los altos comisionados de Naciones Unidas, sus relatores y sus inquisidores, siempre prestos a señalar las debilidades del Estado, para debilitarlo aun más.

Palabras más, palabras menos, la trampa de firmar cuanto compromiso internacional se nos ha puesto enfrente en los últimos años de la “globalización constitucional” (los tratados tiene el mismo peso jurídico de la Constitución), hoy rinde sus frutos. El ejemplo de Guatemala es el mejor al alcance de la mano.

Nuestros vecinos sureños delegaron en las Naciones Unidas todo el poder para enjuiciar y condenar a un venal y corrupto ex presidente de la República,  en vista de su incapacidad para hacerlo ellos mismos.

En lugar de adquirir esa capacidad y reforzar sus instituciones, inauguraron el gobierno subrogado. En lugar de engendrar a sus hijos, los adoptaron. Es el pensamiento colonizado con el ropaje de la civilidad internacional.

La revista “Proceso”, lo plantea de esta manera:

“…Convencidas de que la asistencia técnica internacional es la única salida a la imparable espiral de violencia e impunidad que

arrastra México desde hace al menos 10 años, organizaciones civiles llaman con urgencia a la creación de un consejo asesor en materia de derechos humanos, que fue una de las 14 recomendaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Ra’ad Al Hussein, al gobierno de Enrique Peña Nieto, tras su visita oficial al país en octubre de 2015.

“Así, durante el 34 periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, en Ginebra, los primeros días de este mes, integrantes de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios y de Open Society Justice Initiative (OSJI), se reunieron con funcionarios del Alto Comisionado, con representantes de países europeos ante el Consejo y con el embajador permanente de México ante organismos internacionales, Jorge Lomónaco, para llamar la atención sobre las recomendaciones de Al Hussein, dadas a conocer a finales del año pasado.

“Tales recomendaciones son las primeras que un  representante de la ONU del nivel de Al Hussein, hace después de una visita oficial a un país. El protocolo dicta que en esos casos sólo se lee un  mensaje, como también se hizo en su momento.”

Valdría la pena analizar el verdadero sentido de esta frase feliz: la única salida a la imparable espiral de violencia es la “asistencia técnica internacional”-

¿Cómo se debe entender la asistencia técnica? Si la técnica es en un sentido amplio la forma de hacer las cosas, los poderes internacionales van a educarnos, a alfabetizarnos en materias de falla institucional? Cómo la “asistencia técnica”  va a desbaratar los carteles de la droga?

Yo me imagino a los hombres el Mayo Zambada o de cualquiera de estos peligrosos asesinos con un lanza misiles apuntando a un helicóptero del Ejército para derribarlo y matar a 8 o 10 soldados, mientras  un burócrata de la ONU le die: “Vade retro Satán” y le abanica la cara con un papelito cuyo título dice: “Asistencia Técnica”.

Y entonces la espiral de la violencia va a descender. Alabado sea el altísimo.

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