Los llaneros solitarios, solitarios

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RAFAEL CARDONA

Debo comenzar estas líneas con una confesión personal. El voto ciudadano es secreto, pero el no voto puede ser público. Yo no diré por quién voy a votar en las próximas elecciones federales, pero sí aseguro esto: nunca votaré por ninguno de los independientes registrados hasta ahora y confusos mendicantes de la firma consagratoria, de la misma manera como ninguno de ellos votaría por mí. Estamos a mano.

—Una firmita por el amor de Dios, dicen los “independientes” y como consiguen poco en tu taza, pues hacen lo mejor de sus vidas: quejarse de las reglas, de las aplicaciones, de las ventajas de los otros, de las estructuras invisibles, de la puesta del sol y de la salida del véspero.

En una democracia representativa como ésta (en apariencia), el valor de un político va en proporción directa a la representatividad lograda, ya sea por sí o por la estructura y la militancia de un partido. Quienes no desean convivir con los partidos, pues ya se sabe, deben ir de puerta en puerta (alguna de ellas les achata la nariz; cosa recomendable para alguien de ese grupo); y otros consiguen adhesiones a su pretensión de independencia mediante la obra de sus mensajeros y promotores.

Hasta ahora no han logrado nada. Y al paso visto, poco van a conseguir. Y es obvio, no representan a nadie excepto a sus insufribles vanidades y a su autoproclamada condición de garbanzos de a libra, adalides y paladines de una democracia inexistente pero en cuyo delirio habitan sus sueños y sus patrañas de ocasión.

Leo y río:

“(RP).- Tras una semana de salir a las calles en busca de firmas ciudadanas que respalden su candidatura independiente, Margarita Zavala reportó un lento avance en la consecución de esta meta y está muy por debajo del promedio necesario para lograr las 866 mil 593 rúbricas que solicita el Instituto Nacional Electoral (INE) para hacer realidad el registro.

“De acuerdo con el diario Reforma, Zavala debe juntar 7 mil 221 firmas diarias en promedio durante un lapso de 120 días (desde el pasado 16 de octubre hasta el próximo 12 de febrero), para lograr convertirse en aspirante presidencial mediante la vía independiente.

“Sin embargo, hasta ahora ha conseguido un promedio de mil 861 firmas diarias, lo que representa un total de 13 mil 303 rúbricas en una semana, una cifra muy por debajo de lo indispensable para alcanzar su meta, pues en este momento debería tener el respaldo de al menos 50 mil 547 ciudadanos”.

No es lo mismo tener rating en un programa de noticias a salir a la calle a buscar firmas y firmas hasta sumar un millón, pues no son iguales los seguidores a los votantes. Y llamo votantes a quienes otorgan su firma a un ciudadano o una ciudadana porque supuestamente quien los quiere ver en la papeleta es por considerarlos recomendable opción al menos para sí mismo, por eso lo lleva a la urna. Y es previsible su voto formal cuando la contienda se dirima el día de los comicios.

Pero ahora no hay comicios, hay cuando mucho cómicos.

La cantidad de firmas requerida supera en mucho a los votos logrados para ser gobernador de Campeche, por ejemplo. Y si bien la opción “independiente” tiene un imaginario respaldo en cierto grupo de ciudadanos (algunos milenarios y otros snobs de ocasión) no llegan a tantos como para darle ochocientas mil firmas a cada uno de los patricios dedicados a la tarea de cimbrar la estructura de los partidos con su declaración de independencia. Se parece a la de Puigdemont.

Por lo pronto ya se tironean entre ellos. Pedro Ferriz ha acusado a la señito Zavala de Calderón y a otros de estar contaminando la independencia y la recolección de las firmas de respaldo con ayuda de viejos padrones, y uno se preguntaría si no hace lo mismo quien, desde la bronca condición de una imaginaria independencia, aprovechó treinta años de priismo regiomontano.

Así lo ha dicho Ferriz:

“Si en sus partidos políticos no los quisieron, nosotros los ciudadanos tampoco los queremos. Eso lo deben de entender los políticos que hoy pretenden apoderarse de las candidaturas independientes. A ellos se los decimos.

“Con la decisión tomada por Margarita Zavala, expanista; de Armando Ríos Piter, experredista y Jaime Rodríguez El Bronco, expriista; pareciera que las candidaturas independientes se devalúan. La reacción en redes sociales es normal, hay quien dice que esas figuras contempladas en la ley electoral son simples vaciladas para que en ellas estén los de siempre.

“Y pareciera que así es. Desde la inscripción de Ríos Piter y la renuncia de Margarita Zavala a un ala del panismo, padecimos una operación de estado para informar a los mexicanos de su protagonismo, de su decisión de saltar a otro puesto para mantener el poder que no quieren dejar”.

Los “independientes” están solos. ¿Será la soledad la mayor demostración de independencia?

Por lo pronto las aplicaciones no responden, los días pasan y las firmas vuelan como los pájaros en la tarde.

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