• López Obrador y el fantasma de Ayotzinapa redivivo en Minatitlán
  • Ya es el punto de inflexión del sexenio y reposiciona la seguridad 
  • La Conago quiere ser actora; Durazo Corrige plazo al tabasqueño

Las masacres recientes pueden generar una inflexión en el gobierno.

En especial la de Minatitlán.

Originalmente en Palacio Nacional se vio como un hecho criminal más en una tierra tropical y se monitoreó como un asunto del gobierno de Cuitláhuac García.

Pero en unas horas el panorama cambió.

Los sondeos inmediatos reflejaron sensación de abandono por parte de la sociedad, de desinterés del centro por atender su seguridad y a las familias de las víctimas.

Perceptible como es ya saben quién a las encuestas, se encendieron las alertas y empezó a estructurarse un plan para actuar.

El 19 de abril de 2019 de Minatitlán no haría del daño sexenal como fue para Enrique Peña Nieto la noche del 26 para el 27 de septiembre de 2014, fecha de la detención, secuestro y desaparición 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Esa fue la decisión.

Se cuidarían también las formas.

Viaje a Veracruz domingo 21 y lunes 22 para atender asuntos locales y tratar de pulsar el ambiente en el resto de la entidad, en especial en Minatitlán y zonas aledañas.

Sobre la marcha se organizó otra gira.

SEGURIDAD Y PLANES SOCIALES

La reacción, quién lo duda, fue adecuada.

Andrés Manuel López Obrador ordenó la inmediata operación de la Guardia Nacional y se propuso encabezar la presencia de agentes de la nueva corporación en Minatitlán.

De momento están sofocados los riesgos de otro Ayotzinapa.

Si Enrique Peña Nieto rechazó acudir ante las víctimas -como se lo propusieron para el lunes 29 de septiembre- para expresarles su solidaridad y prometerles justicia, fue su problema.

Ahora se dará seguimiento.

Con un inconveniente: con o sin Guardia Nacional, Veracruz sigue y seguirá inmerso en la violencia como continuará gran parte de país de norte a sur, de este a oeste, porque López Obrador no tiene duda:

-Nos están calando para echarnos la culpa, pero se van a quedar con las ganas.

Esto se verá.

Por ahora hay un avance: las masacres recientes han replanteado la estrategia del gobierno y sin duda serán un punto de inflexión.

La seguridad vuelve a primer plano, acaso a la par de los programas sociales.

LA ALERTA EN CONAGO Y DURAZO

1.— A propósito, la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) quiere aprovechar la presencia de Andrés Manuel López Obrador en su reunión de hoy para abordar de seguridad.

No sienten que vaya bien la estrategia o, mejor dicho, que haya estrategia.

2.- Más de seguridad: dé seguimiento a la comparecencia de Alfonso Durazo ante el Senado.

El puso un plazo de un año para empezar a sentir resultados; López Obrador los quiere en seis meses y no debe discutírsele.

Y 3.- La Constitución de la Ciudad de México obliga nuevos mecanismos de protección a los derechos humanos y uno de ellos será vía la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia.

Por disposición legal debe integrarse por siete magistrados electos en sesión pública, pero se impulsa un mecanismo cerrado.

¿Por pare de quién?

Los magistrados aspirantes aseguran que el presidente Rafael Guerra Alvarez impulsa este acuerdo “en lo oscurito”.