MADRID.- Liverpool fue menos en el campo, pero aprovechó dos descuidos del Tottenham para coronarse campeón de la Champions League tras vencer a los Spurs 2-0.

El primer gol llegó a los dos minutos de juego, cuando Mohamed Salah convirtió en penal para dar la ventaja al cuadro rojo y cerrar así la primera mitad.

Ya en el segundo tiempo, los Spurs del Tottenham se fue con todo al frente, pero el portero Allison Becker fue factor al sacar varias opciones de gol.

Cuando mejor jugaba el cuadro blanco y parecía empatar, el belga Origi aprovechó un rebote defensivo para sacar un potente disparo y sentenciar el partido 2-0 y así asegurar la orejona para la escuadra de Jurgen Kloop.