Las recompensas se quedaron en el viejo oeste norteamericano

En México “los buscados” son aliados del sheriff

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Ofrecer recompensas (15 millones de pesos por cada uno)  por ubicar,
informar y denunciar para su captura a los ex gobernadores del PRI,
Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz y Tomás Yarrington Ruvalcaba, de
Tamaulipas, es una culpabilidad manifiesta del Partido Revolucionario
Institucional y del Gobierno federal en turno. Confirma que la
colusión, indiferencia, conveniencia, complicidad, corrupción e
impunidad son los “signos vitales” de un sistema político decadente,
rebasado, inútil e incapaz.

Porque esta “reacción” y no previsión, para evitar las raterías de
ambos sujetos (y existen decenas más), es una “mea culpa” que quieren
lavar soltando dinero público –de nuestros impuestos- que debería
utilizarse para resolver necesidades básicas y no para perseguir a
ratas de 2 patas, que tanto el Sistema y la “autoridad” judicial saben
en dónde están y simulan una persecución.

Es una vergüenza el sólo hecho de dar 15 millones de pesos para la
captura del ladrón, que demuestra  incapacidad, nulas habilidades,
preparación, y simulación de un Sistema incompetente, como fue el caso
de Duarte de Ochoa, que todos los mexicanos sabíamos  huiría, luego de
la entrevista televisiva, y que en las narices de la PGR, del propio
PRI, su correligionario, y de la policía federal, alegremente subió a
un helicóptero oficial del gobierno de Veracruz, para escabullirse.

Es de risa, por menos de esto, en un país digno, honesto, respetado,
más de 10 responsables no sólo hubiesen perdido su trabajo, sino
deberían estar en la cárcel por complicidad, omisión o incompetencia;
pero no, en México pasan estas cosas y no pasa nada. Tal es el caso de
la ex procuradora general de la república, Arely Gómez, que permitió
–con su incapacidad- la fuga de Duarte de Ochoa, y lejos de
sancionarla por omisa, su amigo Enrique Peña Nieto, la premia… sí, la
premia, dándole otro trabajo, enquistándola como Secretaria de la
Función Pública, para perseguir y castigar a funcionarios menores
(burocritas) por corruptos, cuando en sus manos tuvo la oportunidad de
detener a la rata vergonzante de Javier Duarte. De risa, esto sólo
pasa en México.

Pero usted, amigo lector, si por necesidad roba un pantalón, comida,
etc. y lo detienen, pagará hasta con 9 años de prisión esa pillería…
Duarte de Ochoa se robó miles de millones de pesos y está libre,
escondido, prófugo, pero disfrutando junto con su parentela del dinero
que robó a los veracruzanos.

Con 30 millones de pesos –la recompensa que ofrece el gobierno federal
por Duarte y Yarrington- se podrían construir escuelas, hospitales,
viviendas, pavimentación, dotar a las colonias y pueblos más
patrullas, sistemas de seguridad y miles de beneficios más, pero no,
30 millones de pesos desperdiciados  en  persecución de un par de
trúhanes que deben estar riéndose, con los bolsillos y las cuentas
bancarias atiborradas, de las tonterías oficiales de regalar dinero
por su captura.

Estas acciones desesperadas del Sistema son muestra también de temores
políticos; aunque suene descabellado, pero no lo es, ya que el próximo
año, habrá elecciones locales en el Estado de México – cuna de Enrique
Peña Nieto- y tiene miedo de perderlo pues representa escarbar toda la
podredumbre que por sexenios ha acumulado el PRI, ningún partido de
oposición ha gobernado la entidad… y lo que podría descubrirse.

Además, se dice que la elección mexiquense es el laboratorio para los
resultados de la madre de todos los comicios, la presidencial; aunque
cómo va la vida, en el 18 no repite el PRI, por la pésima
administración peñista.

En el caso de Tomás Yarrington Ruvalcaba, otro priista que gobernó
primero su ciudad natal Matamoros de 1993 a 1995 y luego su Estado,
Tamaulipas, de 1999 a 2004, con sueño e inversión presidencial, es
otro perseguido por la “diligente” PGR. Se burló y huyó del país, en
cuanto terminó su sexenio… Doce años después el gobierno de la
república ofrece 15 millones de pesos por su captura, por las
atrocidades, fraudes, timos, robo de dinero público y buscado por la
DEA de Estados Unidos, por lavado de dinero y protección a los
Cárteles del Golfo y Los “Z”.

En este tema tampoco el PRI, quiso, pudo y fue incapaz de coadyuvar
con las autoridades judiciales para impedir su fuga. ¿Y por qué culpo
al partido de complicidad, porque como en tantos otros casos, la
dirigencia tiene en su poder direcciones, teléfonos, contactos, etc.
en donde su esconde, ubica y topea.

Pasaron dos sexenios para que la PGR y el Sistema se dieran cuenta de
que Yarrington era corrupto…ajá… en ese lapso no se le persiguió,
localizó o conminó a “entregarse”; no, el gobierno federal dejó hacer,
dejó pasar, las pillerías de su digno militante. Pero la  presión de
la DEA y de las redes sociales empujó para localizar y detener al
truhan. Hasta ese momento (12 años después) la “dilecta” PGR y su
patrón el Sistema “reaccionan”, se desgarran las vestiduras, acusan y
regalan dinero –no suyo- por su captura. Risible, ¿no?

Sin dar el beneficio de la duda, porque esto es la realidad, se han
marcado a dos ratas de dos patas, pero cuantos más, del PRI, tienen
cola que les pisen. Ya he dado nombres de corruptos y hasta ahora
impunes, pero repetiré la dosis: el que sigue en tamaño de robo es el
ex gobernador de Coahuila y ex Presidente del PRI –leyó bien- Humberto
Moreira Valdez, quien defraudó a su Estado con más de 34 mil millones
de pesos, aplicó la misma receta en la elección presidencial del 2012
(Monex y Tarjeta Soriana), para que su partido “ganara” la elección.

Por este sujeto la PGR no ha ofrecido recompensa –aún- anda suelto,
cometiendo tropelías y disfrutando de los millones de pesos producto
de sus actos.

Qué decir de otro ex gobernador priista, César Duarte Jaquez, de
Chihuahua, quien con el mismo cinismo robó, defraudó y engañó a los
chihuahuenses, ya existe una denuncia formal ante la PGR por
enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de facultades y
funciones, ejercicio ilegal de atribuciones. El ex mandatario es
acusado además de dejar al Estado una deuda (se robó el dinero) de 48
mil millones de pesos; un déficit (nunca se supo que hizo con este
dinero) superior a 7 mil millones de pesos y deja la entidad con
problemas de liquidez (no hay dinero para pagar salarios, a
proveedores, aguinaldo, servicios recibidos) por mil millones de
pesos; es decir, hablamos de un faltante en la Hacienda local por más
de 56 mil millones de pesos, estos sí líquidos (contantes y sonantes),
que nadie sabe en dónde están.

Lindo, ¿no? Y de este pelafustán, la “diligente” PGR no ha ofrecido,
todavía, una recompensa por su captura. También esta autoridad
judicial y sus similares locales, lo tuvieron a la mano, entregó a su
sucesor, el panista Javier Corral Jurado, el despacho y la
administración y salió del lugar por su propio pie sin que nadie lo
detuviera.

¿Complicidad, simulación, colusión?, tal vez, quizá, etc. pero el
hecho es que Duarte Jaquez anda libre, gastando dinero ajeno, no
prestado, sino robado, y los priistas callados, indiferentes,
cómplices. Es su militante, saben sus datos personales y no los
proporcionan a la autoridad judicial.

El Sistema y su partido están dando patadas de ahogado. Saliendo a los
medios a ofrecer –hasta ahora- 30 millones de pesos por información
que lleve a la captura de 2 ladrones y corruptos, creen que soltar
dinero por aquí, por allá y acullá levará sus complicidades. Le juegan
a la flaca memoria que tienen los mexicanos y al olvido. Por eso los
grandes espectáculos internacionales que se organizan en el país como
el Gran Premio F1 de automovilismo, el juego de futbol americano
profesional de la NFL entre Los Texanos y los Raiders, para distraer
la atención de su incapacidad para resolver los problemas nacionales
que dañan a la sociedad.

No es con dinero, con regalos, como se administra un país, sino con
honestidad, transparencia, ética, integridad, credibilidad, dignidad,
cualidades de las que carece el actual sexenio peña/priista, que lo
convierte en gobierno fallido, incapaz y tibio.

Cuando (en los dos años que le restan al mexiquense) meta a la cárcel,
pero antes les decomise todo el dinero mal habido a los Duarte, Borge,
Montiel, los dos Moreira Valdez, Montiel, Yarrington, Salinas de
Gortari, Calderón Hinojosa, Fox Quesada y costilla,  Herrera Beltrán,
Gamboa Patrón, Ulises Ruiz, Murat, Ebrard Cassaubón, Romero Deschamps
y caterva de políticos y gobernantes corruptos e impunes, pensaremos
–no creeremos- que algo hizo por dignificar su sexenio. Por lo pronto
incredulidad, desconfianza, complicidad, indiferencia y opacidad son
las cualidades de un gobierno que abanderó la frase “te lo firmo y te
lo cumplo”, que fueron sólo palabras que el viento se llevó.

Las recompensas quedaron en el viejo oeste norteamericano, que dieron
paso a películas de acción en donde el malo, el cazarecompensas y la
dama, estelarizaban una historia de fantasía.

En México, hoy, sólo hay villanos (políticos y exgobernadores) que
robaron, asesinaron, engañaron a la gente, pero no hay “buscadores”
buenos, (gobernantes del Sistema) honestos que los persigan para que
los millones de pesos de recompensa se convierten en la heroína de la
película.

Pero nadie ve esta cinta, porque estamos hartos de lo mismo, aunque
los sheriffs sean el PRI y el PAN, que siempre están coludidos con los
malos. ¿Dudan? Sólo echemos para atrás las cintas (sexenios) y
comprobaremos esta vergonzosa verdad.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión
(ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad AC (CxU)

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