• Las negociaciones ocultas de Videgaray con Anaya y su retiro del PRI
  • Orden presidencial: ni diálogo ni acuerdo ni votos al candidato panista
  • Televisa: reivindicación ética del periodismo e imparcialidad electoral

Desde el poder hay distintas visiones.

Los más ecuánimes hablan de un error político.

Los enojados la describen como una traición.

Cualquiera que haya sido el juicio del presidente Enrique Peña en ese abanico de interpretaciones, el resultado es único: decidió quitar el control a Luis Videgaray.

Con un simple movimiento se apoderó del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de la coordinación de la campaña del candidato José Antonio Meade.

Fue la remoción de Enrique Ochoa frente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y su sustitución con el guerrerense René Juárez Cisneros, un priísta de vida entera.

La hizo porque los informes llegados hasta Los Pinos eran un precisos:

Videgaray negocia con Ricardo Anaya la posible declinación de Meade o, en situación extrema, el voto útil entre priístas por el panista en vísperas del 1 de julio.

Lo hacía a espaldas de la voluntad presidencial aunque, interpretan los duros del gabinete consultados por Teléfono Rojo, a sabiendas del destino manifiesto:

-Como Anaya es, ha sido y siempre será un traidor, intentará encarcelar a Peña para legitimarse en el poder si gana a Andrés Manuel López.

Abundan:

-Era poner en riesgo al presidente, su jefe.

NADA DE DIÁLOGO CON ANAYA

El arribo de René Juárez Cisneros no es simple.

Llega con la instrucción de actuar en toda la extensión política:

-Hay que hacer todo lo legalmente permitido para ganar… Y nada de dar concesiones a la oposición… y menos a Anaya.

Se mantiene, como aquí dijimos en enero, el enojo presidencial en contra del mexiquense radicado en Querétaro que contra propios y extraños se impuso en la alianza azul-amarilla.

No puede ser de otra manera, pues Enrique Peña prohijó el engendro que ahora lo ataca desde todos los frentes y con el cual, según Los Pinos, se entendía Luis Videgaray.

Alejado Videgaray de esa posición de privilegio y poder, el resto será función de René Juárez para cumplir por lo menos los tres pasos adelantados aquí desde el miércoles pasado:

1.- Reagrupar al priismo, lo cual empieza a hacer con un trabajo no realizado desde al menos la designación de Enrique Ochoa.

2.- Dinamizar las campañas de los demás candidatos: gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales, para tener opción de victoria hacia la Presidencia y hacia el Congreso de la Unión…

Y 3.- establecer nexos con la sociedad para ganar el voto indeciso.

La decisión parece lógica.

Pero como en 2016 tras el oso de abrir Los Pinos al candidato Donald Trump, ¿cuánto tiempo se mantendrá alejado del proceso electoral el tótem del régimen peñista?

TELEVISA REIVINDICA LA ÉTICA

1.- Es impecable el Comunicado Corporativo de Televisa donde anuncia le fin de su relación laboral con el periodista Ricardo Alemán porque su mensaje “induce a la violencia”.

En ese boletín inusual la empresa de Emilio Azcárraga Jean define su compromiso de “actuar con responsabilidad frente a nuestra audiencia y con respecto hacia todas las fuerza políticas y sus candidatos”.

Esto incluye la libertad de expresión, “que es inherente al ejercicio profesional del periodismo y estamos igualmente conscientes de las responsabilidades que conllevan esa libertad y esa labor”.

Y 2.- en Yucatán, único estado donde el priismo es opción con Mauricio Sahuí, se han desatado las acusaciones.

Joaquín Díaz, candidato a gobernador de Morena, acusó al panista Mauricio Vila de tener 21 empresas fantasmas con las cuales desvió 219 millones de pesos.

En respuesta Vila acusó al priísta de poseer un rancho inexistente.

Pronto daremos mayor información.