• La guerra sin cuartel en ascenso de el PAN y López Obrador
  • Acción Nacional hará su agenda y negará apoyo al gobierno
  • Grupo Darmi y el negocio inmobiliario con los damnificados

Cada quien su versión.

En el equipo de Andrés Manuel López Obrador no tienen ninguna duda:

-El Partido Acción Nacional (PAN) no asimila la derrota a la cual lo llevó el ex candidato presidencial Ricardo Anaya.

Eso y algo más, para alegría de López Obrador, jefe de Estado y de partido:

A aquella derrota de julio y de otros estados –el más significativo fue Veracruz, donde Miguel Angel Yunes Linares quería heredar la gubernatura a Miguel Angel Yunes Márquez– pronto se sumarán otras.

En julio, específicamente, cuando están prácticamente escriturados los palacios de gobierno de Puebla y de Baja California para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Por estas razones, en el gobierno federal no esperan ni buscarán acercamiento y menos entendimientos con el PAN, segundo en la elección presidencial del año pasado.

En consecuencia, López Obrador y sus personeros en Morena (Yeidckol Polevnsky), en Senado (Ricardo Monrel) y en Cámara de Diputados (Mario Delgado) no esperan tregua.

NINGÚN APOYO AL GOBIERNO

En contraste, en el PAN se piensa distinto.

Desde su candidatura a la dirigencia nacional –con apoyo de Ricardo Anaya, qué caray-, Marko Cortés prometió ser una oposición razonable pero firme a la previsible dictadura de Andrés Manuel López Obrador.

Cortés ganó, pero llegó muy cuestionado.

Lo primero fue intentar armonizar internamente la convivencia bajo un principio: se puede disentir, pero no perder el respeto hacia el contrario porque todos son panistas.

Hoy cree haberlo logrado.

Por lo tanto, ha formado un frente panista.

Juntos, el Comité Ejecutivo y las bancadas en San Lázaro y en el Senado de la República trabajarán como uno solo y no concederán nada al gobierno de López Obrador.

Su negativa se expresará en todo sentido, hasta en algo tan intrascendente como negar su voto para la celebración de un período extraordinario de sesiones a fin de discutir temas pendientes.

 En lugar de eso, la triada Marko Cortés (PAN), Mauricio Kuri (Senado) y Jorge Romero (Cámara) trabajarán su propia agenda.

La que a ellos parezca buena para, prometen, reposicionarse electoralmente y ser mayoría en la próxima Legislatura.

NEGOCIO CON DAMNIFICADOS

Benditos sismos.

A su amparo se hacen fortunas a costa de los desgraciados.

Vea usted:

Después del terremoto del 19 de septiembre de 2017, con saldo de muchos daños humanos y materiales en la capital, surgió una plaga para hacerse de los negocios de reconstrucción.

Uno de ellos es el Grupo Darmi, del ingeniero Alfredo Mendizábal, a quien le asignaron reparar más de diez inmuebles.

Algunos: Uxmal 1115 en la colonia General Anaya, Valle Balboa 1117 en Portales Sur, Minería 96 en Escándón e Insurgente Norte 476, en Cuauhtémoc.

Hubo un problema: Grupo Darmi informó haber terminado la obra en Uxmal 1116, pero fue Claudia Sheinbaum… y la entregaron en obra negra.

Los acabados serían responsabilidad de los propios damnificados.

El tema está en litigio, pero mientras los afectados por aquel sismo han recibido muchas promesas y ninguna respuesta, el Gobierno de la Ciudad de México está bajo cuestionamiento.

Y si esto pasa en México, ¿qué no sucederá en otros lugares donde la vigilancia es menor?