En las fotografías aéreas la enorme fila del éxodo hondureño vibra como una gigantesca cauda de lagarto.

Ondulante y variable, la gran cola serpenteaba el viernes pasado como si fuera a regresar a los bajos y cálidos territorios de San Pedro Sula, pero de pronto, el coletazo la hizo crecer en los días domingo y lunes y ya es una monstruosa e incontenible multitud decidida a avanzar, paso a paso, sin obstáculo alguno que la detenga, sin zapatos para disuadirla, sin certeza en el futuro pero con rechazo absoluto al pasado.

“—Prefiero morir en el camino antes que volver a Honduras. Allá no hay nada”, decía por la televisión de Guatemala, una mujer de ojos tristes y boca seca.

La caravana se ha convertido, en estas últimas horas, en un movimiento impredecible. El juego de cartas de los países está más claro ahora: el gobierno de Honduras intenta disminuir los motivos reales de la migración y acude al expediente de la organización política, indudable, por otra parte, para atribuirle el solo y único motivo del éxodo.

Adán Hilario Suazo Molina, militar en retiro, ofrece una voz (La Tribuna, Tegucigalpa) en concordancia con el gobierno:

“…Una caravana de esta naturaleza, no surge espontáneamente, ¡por supuesto! hubo idea, dirección y coordinación, señalando incluso a algunos falsos líderes, atribuyéndoles poderes omnipotentes que están muy lejos de su personalidad; esto sin duda es trabajo local, enganche alucinante de boca en boca y por supuesto, promesas envueltas en algún apoyo económico y secundada incluso por algún líder religioso y políticos de oportunidad. La verdad es que no es difícil el enganche, si revisamos la realidad nacional, no podemos tapar el sol con un dedo, la situación de nuestra gran mayoría es caótica, las estadísticas hablan por sí solas; algunos se aventuran a expresar que esto no se trata de una simple marcha, pero sí de una expulsión de gente. Quizá si desgranásemos la composición de las personas que van en la marcha, nos encontraríamos con muchas sorpresas…”

Pero eso no turba la voluntad del futuro presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien con doméstica receta de familia comprensiva, nos recuerda cómo donde come uno, comen dos. Sí, pero no siete mil de golpe y porrazo.

Pero todo se resuelve con un tanto más de agua en los frijolitos, cómo no, pero mientras eso sucede, uno se poner a pensar en la mudanza de actitud del presidente de Estados Unidos quien es, paradójicamente, el personaje central del éxodo hondureño.

CONSULTA MUERTA

Como si no hubiera sido suficiente la estocada del jueves pasado de Andrés Manuel López Obrador a la consulta aeroportuaria por él mismo convocada, cuando señaló un ahorro de cien mil millones de pesos si se opta por Santa Lucía, ahora la futura jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, dama blanca en el tablero moreno, hunde la puntilla para hacer rodar al toro de la incertidumbre:

“La próxima Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, manifestó su deseo de que los capitalinos mantengan el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y no que se construya en Texcoco.

“Durante una gira de agradecimiento en Tlalpan, la mandataria electa adelantó que para la consulta de la construcción de un nuevo aeropuerto, votará por la permanencia de la pista actual.

“Ustedes saben mi opinión. Yo creo que a la Ciudad le afecta mucho que se vaya el aeropuerto a Texcoco”, dijo.

“Y agregó: “son pérdida de empleos y afectaciones a la Ciudad, porque la ciudad pierde su aeropuerto”.

“La morenista afirmó que los ciudadanos son libres, deben informarse y votar informadamente, sobre todos los capitalinos, ya que, consideró, es determinante para la región más que en otros estados.

“Soy la jefa de Gobierno electa y lo que me toca es defender a la Ciudad”, dejó en claro.

“Recordó que la consulta propuesta por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, es para votar por la opción de Texcoco, que ya se construye, o la de Santa Lucía, que se ampliaría con dos pistas.

“Insistió en que es importante la participación de los habitantes de la Ciudad en esta consulta, pues ‘aunque no vayamos muchos en avión’, sí podemos opinar.

Sheinbaum recordó sus palabras  de campaña y dijo:

‘Tengo una posición que hemos construido conjuntamente para el país y la Ciudad, estoy convencida que Andrés Manuel López Obrador va a ser presidente de México y va a ser muy fácil la decisión y el tema es que se conserve el aeropuerto actual y que se construya un aeropuerto ligado en (la base militar de) Santa Lucía y que se pare el proyecto del nuevo aeropuerto que no es de la Ciudad de México sino del Estado de México’, decía como candidata a la jefatura de Gobierno”.

Como se decía hace unos meses, este arroz ya se coció.

 

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