La CNTE, ni muerta ni acabada

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Este miércoles, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación anunció su regreso a clases motivados quizá por la falta de quórum en sus manifestaciones que cada vez son más pírricas.

Sin embargo no están ni muertos, ni acabados y sólo esperan la re-capitalización de sus bases, al través del sueldo mensual para preparar su siguiente arremetida. Así que está muy lejana la aseveración de la SEGOB cuando manifiesta que “en Oaxaca la reforma educativa, avanza”.

Es iluso creer que 9 de cada 10 escuelas abrieron sus puertas al inicio de este ciclo escolar, eso por supuesto que no es medianamente verdadero, pero si existe un hartazgo generalizado de la sociedad civil, incluidos los padres de familia, para con la lucha magisterial.

Incluso, hay profesores que abiertamente no están de acuerdo con las movilizaciones de la sección 22 y con el paro magisterial, por lo que han tomado medidas para que, al menos sus alumnos sí reciban clases.

Hace unos días en la Ciudad de México me preguntaron ¿ves alguna salida al conflicto magisterial en Oaxaca?, y me quedé pensando en ello. El tema beligerante de la sección 22 lleva al menos 30 años y por él han pasado gobiernos de todos los colores ¿qué de extraordinario tendría éste gobierno para que el conflicto se solucionara?, me parece que nada.

Así que mi respuesta fue: en la legalidad no hay un viso de solución. En el momento en que el gobierno aplique la ley, en ese momento los derechos humanos, municipales, estatales, nacionales e internacionales levantarán la voz “contra la represión y el uso de la fuerza”.

No veo entonces una salida aplicando la ley. Ni los descuentos, ni los despidos, ni los desalojos han hecho mella en la coordinación y actuación de la CNTE en estados como Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán.

La salida entonces no es legal. ¿Cómo se formula un antídoto?, ¿acaso no con el propio veneno?, ¿y si ese tipo de delincuencia -porque los profesores de la CNTE son delincuentes- se combatiera con delincuencia?

Sólo dos ejemplos. En una comunidad de la Sierra Sur, del distrito de Miahuatlán en Oaxaca, los profesores de la Sección 22 fueron amenazados por los pobladores, a que impartieran clases.

Los profesores acusaron a algunos padres de familia de ser “narcotraficantes” y éstos, según versiones de ciudadanos de la comunidad, no lo negaron y, al contrario, arremetieron contra los mentores a los que les exigieron clases o ” se atenían a las consecuencias”… Ahí hay clases.

Otra anécdota sucedió en la costa de Oaxaca donde los belicosos de la 22 cerraron la carretera que comunica a Guerrero. Mientras los mentores cerraban la importante vialidad, un convoy de 8 camionetas con personas fuertemente armadas trató de pasar.

Los profesores le prohibieron el paso y un sujeto mal encarado los confrontó diciéndoles “yo no soy el gobierno y a mí sí me vale madres chingarme a los que sea necesarios para pasar”, acto seguido los manifestantes se hicieron a un lado y dejaron pasar a los presuntos delincuentes, con la advertencia por parte de estos últimos que “pasarían la próxima semana y no querían encontrárselos bloqueando”.

No hay de otra entonces, a los delincuentes de la 22 y de la CNTE, no se les puede combatir sino con delincuencia y si ésta es organizada, mejor. ¿Qué profesor en su sano juicio se atrevería a meterse con el narcotráfico o con la delincuencia organizada?

¿Qué líder magisterial, por más valiente que sea y se enfrente a la policía federal que sabe que está impedida para dispararles, estaría dispuesto a parar un convoy de narcotraficantes?

Me parece que es claro que los profesores no le tienen miedo a la ley, tampoco a la acción de la ley y mucho menos al uso de la fuerza pública para meterlos en orden, en otras palabras, ya no le temen ni al gobierno ni a sus gobernantes, por tanto la solución para desactivar el problema del magisterio es meterles en su cabeza justamente lo que no tienen… Miedo.

¿Cómo capturó el gobierno de Colombia a Pablo Escobar Gaviria?, ¿acaso lo hizo sólo?, o se apoyó con el grupo criminal del cártel de Cali denominado “Los PEPES” (perseguidos por Pablo Escobar)… La historia dice que lo segundo.

Para combatir a la CNTE se necesita infundirles miedo, de lo contrario seguirá siendo un cáncer infantil imposible de combatir.

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