• La burguesía judicial negocia la conservación de sus ingresos
  • A cambio cedería jubilaciones, adelgazamientos y posiciones
  • Napito y Pedro Haces, las voces sindicales de López Obrador

La reducción de sueldos es negociable.

Al menos eso pretenden en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), desde donde se han hecho varias ofertas en busca de acuerdos con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Todo para salvar los altos salarios de ministros, magistrados, jueces y por supuesto la adiposa estructura burocrática del Poder Judicial, desde tribunales hasta el Consejo de la Judicatura Federal.

Tal vez varios cargos, sobre todo administrativos, sean sacrificables.

Sobre todo si no tienen base laboral y ya sobre el camino del diálogo se analizarán cada caso individualmente cuando vayan a concluir los contratos temporales.

O bien la inminente salida de dos ministros -el académico José Ramón Cosío el mes próximo y en febrero de 2019 Margarita Luna Ramos– designados en el sexenio de Vicente Fox.

Porque cada uno de ellos, como los magistrados y los jueces, tiene estructura de nómina y su propio equipo –aquí destacan los proyectistas- con personal de máxima confianza.

Esto lo sabe el propio López Obrador por investigación directa desde su proceso de desafuero de 2004, justo cuando fortaleció su amistad con la ministra Olga Sánchez Cordero, próxima secretaria de Gobernación.

PLAZAS, JUBILACIONES, ADELGAZAMIENTOS…

Las opciones son múltiples y aquí va un avance:

El Poder Judicial ofrecería al todavía presidente electo la posibilidad de utilizar casi  200 plazas –extraoficialmente se habla de 185, incluidos jueces y magistrados- de su elección.

Reducir la edad de jubilación –de 75 a 65 años- para generar más vacantes y de esa manera adelgazar progresivamente la estructura de todo el Poder Judicial Federal.

También se avizorarían avales de togados para desaparecer organismos cuya función no caros al futuro gobierno.

Como candidato, el tabasqueño se manifestó contra los altos salarios de órganos autónomos y su consejeros, con especial crítica para los institutos Nacional Electoral (INE) y Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Esto apenas inicia, pero a las turbulencias por la reducción de percepciones podrían agregarse efectos derivados del relevo en la Corte con la salida de José Ramón Cosío Margarita Luna Ramos.

HACES Y NAPITO, VOCES GREMIALES DE AMLO

1.- Cuando fue postulado al Senado de la República, Napoleón Gómez Urrutia, Napito, se planteó ser voz y representante obrero de Andrés Manuel López Obrador.

Pero está por llegar un dirigente alejado –y enfrentado- de la estructura gremial oficialista y con un proyecto propio para combatir en especial al sindicalismo blanco.

-Al menos 80 por ciento de los contratos son de protección –asegura Pedro Haces, listo para arribar al Congreso en sustitución de Germán Martínez Cázares cuando emigre al Seguro Social.

Si hay coordinación para actuar con mayor fuerza y futuro, el minero promoverá una ley laboral y el independiente la enriquecerá con planteamientos específicos.

Y 2.- Del 16 al 18 de noviembre se realizará en Puebla el Festival Internacional de Mentes Brillantes.

El objetivo es ver a miles de personas, sobre todo jóvenes, cuestionar el pensamiento y fomentar la creatividad a impulso de personajes de altísimo nivel como el filósofo Noam Chomsky o Nobel como Mario Molina.

El tema de este año es The burning Questions.