INE gastalón, SCT=carrusel

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POR Eleazar Flores

VORAZ.- Quien realmente no tiene llenadero en la elaboración de su presupuesto 2018 es el Instituto Nacional Electoral, INE, pues pedir 25 mil millones no corresponden a la realidad, y menos económica, del país, pues sube más del 60% en relación a su gasto de 2012.

Sumada la inflación sexenal  llega aproximadamente al 20%. ¿Qué razón hay a tanta ambición?.

NÚMEROS FRÍOS.- El presupuesto del entonces IFE en 2012 ascendió a 15,953 millones, luego de que la Cámara de Diputados se lo rebajó pues la pretensión era mayor. Ni se pregunte el motivo del desmesurado crecimiento para 2018, se debe a la inconmensurable ampliación burocrática, sobre todo de mandos medios hacia arriba y las invisibles, inútiles y caras asesorías.

Tampoco culpe del aumento a los institucionales empleados de batalla como los de ventanilla y escritorio, quienes si bien tienen remuneraciones decorosas, las desquitan con creces por su entrega y sobre todo, por amortiguar las carencias que enfrentan, por carecer hasta de lo más indispensable como papelería y demás insumos.

Del mobiliario ni hablar, hay oficinas lujosas pero sólo para jefes y sub jefes dado que para empleados de atención al público, sillas y escritorios lucen destartalados, en general.

La esperanza de bajar humos y presupuesto al ambicioso INE es la Cámara de Diputados, lo que disminuiría el coraje, pero volverá a subir en diciembre cuando nos enteremos de los estímulos y bonos supermillonarios que se auto asignarán los funcionarios encabezados por Lorenzo Córdova.

CARRUSEL.-Para limpiar su imagen de ineficiencia, el secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruíz Esparza se subió al “carrusel mediático” de entrevistas radiofónicas diciendo su verdad y  desmintiendo la versión del gobernador de Morelos Graco Ramírez, quien culpa al miembro del gabinete del socavón  carretero que cobró dos vidas.

Ruíz Esparza tuvo que desmañanarse para contestar a los conductores de  noticieros radiofónicos capitalinos de mayor audiencia, desmintiendo las versiones del gobernador morelense y para variar, ratificó que no renunciará pues hacerlo sería una irresponsabilidad de su parte. Sus versiones las repitió en noticieros meridianos y vespertinos.

Si creía que el titular de la SCT renunciaría y así ayudar al presiente Enrique Peña a mejorar sus bonos de aceptación, está equivocado. Lo que no ha precisado Ruíz Esparza es  porqué se les permitió participar en concursos, y además ganarlos, a empresas sinónimo de ineficiencia e incumplimiento en plazos de entrega como sucedió con la “estela de pus, perdón de luz.

Un solo dato, en tiempos del calderonismo la empresa constructora presupuestó 350 millones para dicha obra y entregarla en un año. Finalmente costó 1200 millones y la entregó en tres años.

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