Independencia, imperios y turismo

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Rafael Cardona

El reciente movimiento independentista de Cataluña, cuya simbólica ruptura con la cultura y la tradición españolas fue la aparentemente inocente prohibición de la fiesta nacional ibérica de la lidia de toros bravos, hace ya muchas lunas, ha sido comprendida por el gobierno monárquico de Madrid con el mismo criterio de cuando América era una colonia o una provincia, para ser más exactos.

Esto es, para acabar con el afán de insurgencia se debe suprimir a los cabecillas. En los tiempos lejanos, desollándolos parcialmente, como a José María Morelos o cortándoles la cabeza como a Miguel Hidalgo. En tiempos más cercanos, como en la independencia de Cuba, por ejemplo.

Aquí, si se me permite la digresión, quiero reproducir un párrafo de la obra La novela de mi vida, de Leonardo Padura (quien por cierto anda por estas calles), cuya mirada hacia los años de agitación cubana por la libertad política y el establecimiento de una nación por sí misma, llevan a uno de sus personajes (el padre Varela) a decir lo siguiente, lo cual bien puede ser trasladado a los tiempos catalanes de hoy.

Veamos:

“…fuimos directos al grano y más que al grano, a la semilla misma, pues cuando Domingo le preguntó al Padre Varela qué esperaba obtener para Cuba de las Cortes españolas, escuchamos una respuesta alarmante:

—Nada –dijo y desmontó las gafas que ahora usaba y acentuaban su expresión de joven envejecido—. Este país no puede esperar nada de las Cortes ni del gobierno de España, más que continuar sojuzgado y dirigido por leyes absurdas.

— ¿Y por qué aceptó ser diputado? –le pregunté, pues algo no funcionaba entre su respuesta y su decisión.

— Porque demostrar que las Cortes no harán nada por Cuba, es lo mejor que se puede hacer hoy día. Cuando se vive en opresión es muy importante saber lo que es posible hacer y decir en cada momento y también lo que no es posible ni hacer ni decir.”

Obviamente los tiempos imperiales de España son parte de una irremediable nostalgia de los peninsulares, quienes no se resignan a hacer suyos aquellos versos de Machado “… que todo lo ganaron; que todo lo perdieron…”

Hoy el gobierno monárquico de España reacciona con la virulencia del siglo XVIII o la inmadurez del XX o el XXI: rebeldes, saboteadores, insumisos, terroristas, amotinados, les llama a los catalanes avecinados ahora en Bélgica, mientras le ofrece al mundo el espectáculo de un Borbón aferrado a las provincias, así se trate de regiones autónomas.

Pero si ese espectáculo es grotesco lo es más la pregunta no respondida: ¿quién puede declarar la Independencia de una región o de un país o de un grupo humano? ¿Quién anhela romper la dependencia, o quién se rehúsa a ella mediante un estatuto jurídico de aparente “unidad nacional”?

Yo ignoro si Puigdemont, con su fleco de romano, represente el sentimiento de todos los catalanes, pero para eso se hizo un referéndum cuyo resultado se contaminó por la represión innecesaria. Si los hubieran dejado votar en paz, los propios promotores del caso se habrían exhibido en su escasez. Y si no, pues adelante.

Pero la intransigencia les ha dado a los catalanes nuevos argumentos. Ahora hasta quienes dudaban se han vuelto fervorosos.

El imperio Británico, más solvente y capaz de evolucionar, les ha dado una muestra: ¿quieren un referéndum sobre Escocia? Háganlo y piérdanlo. Y aquí nada ha ocurrido. ¿Quieren decidir con el Brexit? Votemos y perdamos. Nos salimos de Europa.

Al fin, para ellos Europa siempre ha sido una isla.

Pero hay muchas diferencias entre el imperio Británico y la España de los Borbones. Los ingleses inventaron la penicilina: los españoles, la gonorrea.

CAMPECHE 

La promoción turística del estado de Campeche, acelerada como forma de compensar los desastres petroleros, tiene un nuevo elemento halagador: el aumento de los vuelos a esa ciudad, cuyos atractivos superan el destino de sol y playa.

El gobernador Alejandro Moreno inició negociaciones con Aeroméxico (Andrés Conesa) para aumentar la frecuencia de los vuelos.

Moreno Cárdenas persuadió a la empresa de aviación, con datos y más datos, sobre la productividad de abrir nuevos horarios y frecuencias para fortalecer la conectividad con la capital del país, ante el aumento de turistas en las últimas temporadas vacacionales.

Campeche es hoy un verdadero paraíso vacacional, con la mejor gastronomía del sureste; zonas arqueológicas de insólita belleza, la mayor seguridad del país y una variedad de atractivos insuperable.

SHEINBAUM

¿En qué se parece Andrés Manuel López a los primeros modelos de Fórmula 1?

—No tenían reversa. Él tampoco.

La firmeza es un valor; la terquedad es un lastre. Ya lo veremos.

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