NUEVA DIRIGENCIA-.Para legitimar la elección y el resultado de la misma, del que saldrán los integrantes de la nueva dirigencia nacional del PRI, -presidente (a) y secretario (a) general, el Instituto Nacional Electoral propuso y se aceptó que la fecha del proceso sea el 8 de septiembre.

Sencillo, hacerlo en la fecha inicial era el domingo primero, pero da la casualidad que es el día del primer informe del presidente Andrés Manuel López Obrador y ni para robarle cámara pues apunte y acertará que volverá a ser “el día del presidente”, como antes. Al tiempo.

Cierto que hay escépticos que dudan del comportamiento de los priistas tan acostumbrados a la democracia dirigida, -sobre todo en lo interno-, pero la responsabilidad de que será el INE quien se encargue de todo el proceso, los mismos tricolores, o su dirigencia, se aplican para seguir al pie de la letra el ritual que se les ha dictado para no dar de qué hablar a los otros partidos.

CALENDARIO-. Para empezar, se ha indicado al PRI que el 30 de junio cierra el plazo para el registro del padrón tricolor, cuya importancia estriba en que para el día de la elección no se podrá rebasar esa cifra cuando más.

El registro de candidatos o fórmulas será del 10 al 17 de mayo y se dará un plazo de 48 a 72 horas para que se presenten objeciones de o en contra de algunos de los aspirantes inscritos y participantes. A los “enterados” se les recomienda un poco de prudencia pues si bien hasta hoy se manejan cuatro o cinco personas en busca del cargo “podrían surgir otros”, se advierte.

¿Serían Chong, Manlio, Pablovich, Marcela Guerra o alguien más?

CANDIDATOS-, Es un secreto a voces que los aspirantes abiertos son Alejandro Moreno Cárdenas, José Narro, Ivonne Ortega y Ulises Ruíz y con menos insistencia hasta José Ramón Martell. Todos sin excepción tienen fortalezas y debilidades y dado que el PRI busca hacer una elección ejemplar y sacar una dirigencia fuerte y “no objetada”, lucharán todos por evitar ataques.

La urgencia de sacar una dirigencia “no objetada” obedece a que será la que se encargue de encabezar los trabajos para los procesos de 2020 pero sobre todo las intermedias del 2021, cuando se eligen 14 gubernaturas, diez de las cuales están hasta ahora en manos del PRI, partido que requiere de tejido fino para no perder, lo que se ve difícil más no imposible.

De entre los cuatro aspirantes más fuertes o cuando menos más conocidos podrían registrarse alianzas con tal de evitar divisionismos que serían la tumba anticipada del tricolor.