Uno de los grandes debates actualmente en los Estados Unidos es el de los migrantes y refugiados; Sin duda las agresiones “tuiteras” del loco que despacha en el Salón Oval de la Casa Blanca – la de la Avenida Pensilvania- han generado un clima de rechazo global; una de sus últimas “hazañas” fue preguntarse “¿Por qué tenemos que recibir a personas de países de mierda?”; Para Trump los migrantes de “países de mierda” son salvadoreños, haitianos, hondureños, sirios, sudaneses, yemenitas, nicaragüenses y todos aquellos que no se “parezcan” a los noruegos; para él, los haitianos tienen sida, los mexicanos son ladrones y narcos , los nigerianos deben volver a sus chozas de África.

Colocado el tema en el centro mediático; ha llegado a impactar, incluso, en la reciente parálisis presupuestal del gobierno estadounidense, que fue levantada provisionalmente hasta el ocho de febrero, ante el compromiso de los parlamentarios republicanos de legislar sobre los dreamers; sin embargo en términos reales no se advierte una solución de fondo, debido a la necedad de Donald Trump de obtener a cambio, el financiamiento necesario para construir “su muro” en la frontera con nuestro país, que en los hechos ya existe.

En este escenario, organizaciones de defensa de derechos humanos en ambos lados de la frontera, están dando la lucha en varios frentes, que van desde el jurídico hasta el de las movilizaciones permanentes; activismo que contrasta con la “pasividad” por decirlo en términos comedidos, del gobierno mexicano; pasividad que tratándose de los migrantes que intentan obtener refugio en nuestro país se transforma en una autentica violación al derecho de asilo y de las más elementales normas de protección a los refugiados.

Ayer, en “Fórmula Fin de Semana”, Tania Reneaum, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, nos expuso la trágica situación que prevalece en México respecto a los migrantes que llegan de Centroamérica; plasmada con singular realismo en un Reporte elaborado por este organismo de defensa de los Derechos Humanos. Que en su parte medular revela:

“Basándose en una encuesta que refleja quinientas experiencias de personas centroamericanas viajando a través de México, Amnistía Internacional averiguo que el Instituto Nacional de Migración –INM- incumple sistemáticamente el principio de no devolución –Non-Refoulement-. Pilar vinculante del derecho internacional y mexicano que prohíbe la devolución de personas a situaciones donde corran riesgo real de sufrir persecución u otras violaciones graves de derechos humanos. En muchos casos, este grave incumplimiento por parte del gobierno mexicano puede costar la vida o poner en riesgo la seguridad a las personas devueltas al país del que huyeron”.

“Los países del denominado Triangulo del Norte –Guatemala, El Salvador y Honduras- continúan sufriendo una situación de violencia generalizada, donde la tasa de homicidios es entre cuatro y ocho veces más alta de lo que la Organización Mundial de la Salud considera niveles epidémicos de homicidio. Desde hace años, las personas que salen de estos países, lo hacen no solo impulsadas por la esperanza de encontrar mejores oportunidades de empleo, sino también porque huyen de situaciones donde su vida corre peligro, que se dan en algunas de las naciones más violentas del planeta. De acuerdo con el derecho internacional, México está obligado a brindar a muchas de estas personas protección contra los riesgos que correrían en sus países de origen”.

“Estas deportaciones ilegales afectan a la vida misma de la gente corriente, como un conductor de autobús a quien AI entrevisto después de que se le negara la protección y fuera deportado de México a Honduras, donde lo mataron unos días más tarde. Otra –persona- de Honduras que solicitaba asilo contó a Amnistía Internacional, que cuando narró que huía porque temía por su vida, el funcionario del INM le respondió ‘una vez detenido ya valió madres y vas de vuelta a tu país’. Otras personas dijeron que las habían coaccionado o presionado para que accedieran a su deportación en contra de su voluntad”.

“Amnistía Internacional observó que el cuarenta por ciento de las respuestas de 297 personas que habían sido detenidas por el INM aportaban indicios sólidos de que se había producido una devolución arbitraria. Estos testimonios eran de personas que habían solicitado asilo de manera explícita o manifestado temor por su vida en su país de origen, pero que a pesar de ello habían sido ignoradas por el INM y deportadas a su país.”

En conclusión, en contraste con la lucha que se libra en defensa de nuestros connacionales en Estados Unidos; según se infiere del reporte de Amnistía Internacional; las autoridades migratorias mexicanas obligan de manera sistemática –bajo coacción o amenazas- a regresar a sus países a miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala sin tener en cuenta los riesgos para su vida y su seguridad cuando regresan, violando, al hacerlo, el Derecho Internacional.

Amnistía Internacional, comprobó que el 75% de las personas detenidas por el Instituto Nacional de Migración, no habían sido informadas de su derecho a solicitar asilo en México, a pesar de que la legislación mexicana dispone expresamente que se haga y de que las autoridades públicas aseguraron a Amnistía Internacional que se observaba esta disposición.

Regresar migrantes es –en muchos casos- condenarlos a muerte por las situaciones de violencia extrema de la que llegaron huyendo; los datos apocalípticos revelados por Amnistía Internacional revelan el fracaso de la política migratoria del gobierno mexicano; los migrantes siguen siendo presa de los carteles del tráfico humano y en buena medida de la burocracia migratoria.

De cara a la elección de julio; si quieren “serenar al país”, quienes finalmente sean candidatos deben priorizar en la agenda la vulnerabilidad de los migrantes, los nuestros y los que llegan. De no hacerlo el holocausto será mayor.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?.

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh