Etica política

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NO HAY, NO HAY.- Si la moral es escasa y se confunde con un árbol que da moras, la ética política es tan escasa como la inteligencia en algunos políticos; de ahí que priistas, panistas y perredistas hagan circo maroma y teatro para defender sus intereses personales disfrazándolos de generales.

Los casos más recientes son los enredijos de Josefina Vázquez pero sobre todo de Miguel Barbosa.

Para la praxis política es más fácil recurrir a lo legal, terreno desde el cual se puede decidir qué hacer y qué no, sin necesidad de buscar explicaciones para el quehacer político pues sencillamente se toman los caminos de la claridad y la transparencia para evitar sospechosismos que den pauta a malos entendidos del desempeño personal o colectivo, si se trata de militancia partidista.

BARBOSA.- El enredijo más reciente es el del senador Miguel Barbosa que siendo perredista se pronuncia públicamente por la candidatura presidencial de AMLO no obstante que éste literalmente ni lo pela. Barbosa está en su derecho de un pronunciamiento personal pero no como coordinador de una fracción de la cual dispone de recursos cuantiosos sin necesidad de justificar.

Su pronunciamiento podrá ser legal pero ¿será ético?, lo dudo. Esta dilucidación entre lo ético y lo moral la dio en Veracruz la hoy ex secretaria general del PRI Carolina Monroy, pero muy pocos tomaron nota de ello. Imposible que Barbosa escudriñe el tema, no le conviene.

JOSEFINA.- El caso de la panista Josefina Vázquez Mota es diferente pues se relaciona con el esclarecimiento de recursos públicos en su fundación no gubernamental. El tema no es menor pues asciende a unos mil millones de pesos, asunto que lo tenía oculto, se lo descubrieron hace meses, aclaró, pero la Auditoría Superior de la Federación lo refrescó nuevamente.

La ASF reafirma que Josefina y su fundación sí recibieron recursos públicos de la Secretaría de Relaciones Exteriores por una suma cercana a los mil millones de pesos y que no se han encontrado los soportes suficientes del buen empleo de esos dineros. Josefina hasta presumió su exoneración pero resulta que no es así.

Ante esta nueva adversidad, la flamante candidata panista a la gubernatura mexiquense tendrá que comparecer nuevamente ante la Auditoría Superior de la Federación para de una vez por todas aceptar el uso de recursos públicos en su fundación y de ser posible pormenorizar la forma en que aplicó esos dineros que mil millones de pesos no son pocos.

Para su bien y el de su partido más le vale ser convincente pues de lo contrario, su candidatura no peligra pero sí se debilitaría, al tiempo.

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