Por Eleazar Flores

…YO TAMPOCO-. La frase de “tú le crees a Madrazo…yo tampoco,  de autoria de Elba Esther Gordillo Morales, ahora aplica para el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su conferencia mañanera vuelve a insistir en que no hay escasez de gasolina, si acaso desabasto.

Por lo visto AMLO no va con su Jetta a llenar tanque pues de lo contrario pasaría, una, dos y más horas esperando a que le vendieran “300 pesos a coches o 500  a camionetas”, sin exagerar.

A nivel país, el autor de la cuarta transformación, ¿o al revés?, se ha convertido en el hazme reír de todos los mexicanos, incluso de quienes votaron por él el primero de julio del año pasado, hecho del que se arrepienten de todo corazón. Quienes de mala fe comparaban a AMLO con el venezolano Nicolás Maduro, que hoy retoma otro periodo presidencial, confirman la especie.

Se ufana el presidente que se han ahorrado 2,500 millones de pesos por cerrar ductos a los huachicoleros, pero si a toda acción corresponde una reacción, seguramente será el mismo número de mentadas de madre que los pacientes automovilistas lanzan cuando esperan horas y horas con la esperanza de alcanzar a que los despachadores les vendan “20 litros cuando menos”.

Más para mal que para bien, los medios “nacionales” empezaron a preocuparse por la escasez de gasolina y a dar mayor cobertura al hecho, hasta que el hecho llegó a la capital del país, ignorando que a escasos 50 kilómetros corre la segunda semana de escasez. En efecto, en el valle de Toluca, desde Zinacantepec hasta La Marquesa, va una semana sin gasolina.

Por eso le digo que cuando AMLO y Nahle, la recolectora de cuotas veracruzanas en la campaña de MORENA y muchos funcionarios más dicen que no hay escasez, lo único que provocan es risa: pero lo peor puede venir cuando el transporte urbano pare por falta de combustible y más aún, que siga la escasez de productos básicos en los mercados. Exacto,  como en Venezuela.

EXTERIOR-. Mal mayúsculo para el país es la reacción internacional que no se hace esperar. Imagínese que México llegó a estar en el top 5 de países productores de petróleo hasta hace 40 años y ahora no tener ni para llenar el tanque del mini auto. Algo peor es la desconfianza ya sembrada y que será difícil borrar. Construir cuesta años, destruir basta una semana, dicen.

En el plan más optimista los analistas creen que esta pesadilla por falta de gasolina durará una semana, los fifís según el gobierno, se van a dos semanas. ¿Quién tendrá razón?