Cuatro horas no fueron suficientes a Ruiz Esparza

0
60

REPARTIDOR.- Cuatro horas no fueron suficientes para que al secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruíz Esparza lo convencieran a renunciar los integrantes del Poder Legislativo, al contrario, dijo que su papel era deslindar responsabilidades, no más.

Y hasta dijo que sería una irresponsabilidad abandonar el barco a media agua.

Ya respondiendo a cuestionamientos dijo que su papel es “deslindar responsabilidades” pero será la secretaría de la Función Pública la que lo haga concluidas las investigaciones. ¿Qué pasaría si la SFP determinara algún o mucho grado de responsabilidad de la SCT en el caso de la destrucción expres del socavón?, apueste y ganará a que nada pasaría.

Lo que hizo con maestría Ruíz Esparza es repartir culpas, a eso nadie le ganó pues vio que en la mala construcción de la salida rápida a Cuernavaca todos pudieron tener grados de culpabilidad, el gobierno estatal, el municipal y sólo le faltó culpar del mayúsculo desperfecto a los indefensos vecinos que tienen la desgracia de haber levantado sus casas cerca de la vía.

Don Gerardo también dijo que no debe haber “sacrificios políticos” a causa de la “construcción expres” del socavón, olvidando quizá que él fue el primero en aplicarlos, al solicitar las renuncias de funcionarios menores de la delegación morelense de Comunicaciones y Transportes, sin esperar lo que ahora considera indispensable, el dictamen de la Secretaría de la Función Pública.

Tampoco resultó convincente su postura respecto a las diferencias con el gobernador de Morelos Graco Ramírez quien insiste en que con anterioridad envió a la secretaría de Comunicaciones y Transportes una serie de oficios en los que advertía de los riesgos de la obra y de los que al parecer jamás tuvo respuestas de ninguna índole.

Total que Ruíz Esparza seguirá en el cargo no obstante los insistentes reclamos y las peticiones de legisladores de oposición para que renuncie,”por ética”, le dijo por ahí alguna voz cameral a la que tampoco se le respondió. Como verá, para bien de las empresas constructoras o para mal como piensan las mayorías, hay Ruíz Esparza para rato en la SCT.

Quien en este caso tiene la última palabra es su jefe y es un secreto a voces que quien despacha en Los Pinos es enemigo de generar enemistades, (ni con Trump, recuerda don Teofilito), no obstante que en este caso hay evidencias de sobra como para exigir más responsabilidad y profesionalismo al colaborador.

A éste por cierto le falta no un poco sino un mucho de dignidad como para presentar su renuncia lo que ayudaría a su jefe a levantarle bonos de aceptación

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here