TODAS IMPORTAN-. Además de las elecciones en los estados de Baja California norte y Puebla, cuya importancia y delicadeza política por el desvanecimiento del PAN en el primero y la animadversión contra el gobierno federal en el segundo como ya le comenté, hay cuatro más.

Se trata de elecciones legislativas y municipales en Quintana Roo, Tamaulipas, Durango y Aguascalientes. Lo sobresaliente es que el PRI no gobierna ninguna de estas entidades pero si en el pasado reciente. En una jamás había perdido y en otras ha alternado.

Un ángulo de relativa trascendencia en esta etapa política en la que con mucha facilidad se cambian de divisa y partido, es el hecho de que hay ex priistas “adoptados” preferentemente por MORENA pero si se revisa un poco antes, también participaron con el PAN o el PRD.

Dato duro del Instituto Nacional Electoral es el hecho de instalar 14,770 casillas en las entidades que tendrán elecciones, mismas que serán atendidas por unas quince mil personas, desde funcionarios de casilla hasta representantes de partidos y de candidatos a legisladores y presidentes municipales de todos los partidos políticos participantes.

Comentario aparte merece el estado de Puebla, -lo que demuestra su importancia y delicadeza política-, por la decisión tomada de que será el Instituto Nacional Electoral la dependencia responsable de todo el proceso. Esto significa que el Instituto Electoral de Puebla está totalmente marginado de los comicios para gobernador. De la calificación ni se diga.

LOS DEMÁS-.En las demás entidades los institutos locales serán los responsables. En Tamaulipas estriba la importancia no en el gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca sino en el hecho de que el PRI perdió la gubernatura y tiempo atrás la muerte de su candidato, siendo reemplazado en el último minuto por su hermano, Egidio Torre Cantú.

En Quintana Roo la importancia se finca en el gobernador Carlos Joaquín González pero más por su parentesco con el ex miembro del gabinete de Enrique Peña Nieto, Pedro Joaquín Codwel, que en el echeverrismo fue el mandatario más joven. El actual gobernado era priista pero este partido le negó la candidatura por lo que le sobraron padrinazgos dada su fuerza electoral local.

Durango fue estado priista hasta que perdió la gubernatura ante José Rosas Aispuro, de larga carrera en el sector público. En Aguascalientes las cosas también se le dificultan al PRI que perdió la gubernatura ante el panista Martín Orozco, vencedor de Lorena Martínez, ex titular de la PROFECO en el sexenio pasado.

A nivel de candidatos a diputados locales y presidentes municipales, MORENA no tiene tanta fuerza como en las candidaturas a gobernador, veremos.